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La Comisión de Cultura, responsable de este rincón literario, les da la bienvenida.
Este rincón de la Casa está abierto a todos aquellos, socios o no, que deseen publicar un poema, un cuento corto o cualquier otra creación artística del pensamiento humano escrito, propios o no, para compartirlo con otros. Este rincón tendrá vida y contenido fundamentalmente gracias a los aportes de ustedes, aunque la comisión también publicará textos seleccionados por ella. Envíenlos a la dirección de mail indicada más abajo.
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La poesía de Liber Falco, más que un estilo literario, tiene un estilo humano. Con una estructura gramatical simple, despojado de metáforas, sin rima, ni versificación. Es la fidelidad de la palabra. Los contenidos de su poesía podríamos resumirlos en cuatro palabras: triste, solo, pobre, y amigo. Nadie como Falco, ha elevado a un plano poético, tan verdadero como emocionante y sentido, el culto por la amistad.
Nació en Montevideo el 4 de octubre de 1906 y murió el 10 de noviembre de 1955. No logrando finalizar la Secundaria, emprendió el aprendizaje de varios oficios, yendo luego a trabajar a una modesta imprenta. Sus últimos años le encuentran trabajando de corrector en un diario vespertino. Publicó tres libros: Cometas Sobre Los Muros (1940), Equis Anadacalles (1942) Y Días y Noches (1946). Al morir había dejado casi preparado un volumen que, con el título de Tiempo y Tiempo, recopilaría la casi totalidad de su obra poética editada en libro y una importante cantidad de composiciones posteriores que aparecieron en revistas y periódicos.
Fuente : www.redoblar.tk
Volver
Ya cantaban los gallos. Ya sonaban las campanas y él buscábase la frente hada la madrugada. Sobre calles y suburbios, sobre la ciudad toda, en un coro de gallos levantado y triste, él, desasido, se buscaba la frente hacia la madrugada.
Y ya en el día pudo decir alegre el renacido: Oh tierra. Oh nave solitaria, soy tu hijo fiel y no te olvido.
Sobre los muros
Hoy subo veinte cometas. ¡Sobre los muros veinte cometas! ............................
Debajo de un muro triste estaba mi corazón. Como un avaro oculto contando su dinero, estaba mi corazón. ¿Como un avaro o como un prisionero? Ah...
¡Júbilo marinero! no más muro carcelero mi corazón prisionero. Ya sobre los viejos muros, está mi corazón. Y sobre el muro que el hombre puso al hombre está mi corazón.
Sube mi corazón, cometa mía. Roja lágrima mía, encendida en el día y en el día latiendo amaneceres. ¡Sube! Mi corazón...!
Fuente: www.letras-uruguay.espaciolatino.com
Biografía
Yo nací en Jacinto Vera Que barrio jacinto Vera Ranchos de lata por fuera y por dentro de madera De noche blanca corría, blanca corría la luna, y yo corría tras ella. De repente la perdía, de repente aparecía, entre los ranchos de lata y por adentro madera
Ah luna, mi luna blanca Luna de Jacinto Vera!
Fuente: www.educando.info
FRANCISCO (PACO) ESPÍNOLA
PACO: VIDA Y DESTINO; CRONOLOGIA
Francisco Espínola nace en San José el 4 de octubre de 1901. Cursa en esa ciudad sus estudios primarios y liceales y luego, en Montevideo, inicia sin completar, preparatorios de medicina. Amigo de juventud de Luis Gil Salguero, de Javier de Viana, por los años veinte y, hacia la década siguiente, de Carlos Reyles. Participó de la revolución armada contra la dictadura de Terra y es tomado prisionero en la acción de Morlán (1935). Publica los siguientes libros: en 1926, Raza ciega (cuentos); en 1930, Saltoncito (relato para niños); en 1933, Sombras sobre la tierra (novela); en 1937, La fuga en el espejo (teatro); en 1950, El ¡rapto y otros cuentos; en 1954, Milón o el ser del circo (ensayo sobre estética); en 1968, Don Juan, el Zorro (tres fragmentos de novela). Es profesor de lenguaje en el Instituto Normal desde 1939 y de literatura en Enseñanza Secundaria, desde 1945. Ha dado varios cursos de composición literaria y estilística en la Facultad de Humanidades y Ciencias, a partir de 1946.
Fuente: Paco Espínola, vida y obra - Carlos Maggi en http://letras-uruguay.espaciolatino.com/espinola/index.htm
..................................................................................................................................................... En la noche del 26 de junio de 1973, víspera del golpe de estado, murió Paco Espínola. Moría con él una manera de entender el país, moría el protagonista de una leyenda -entrañable y provinciana- que aún pervive en el recuerdo de lo que somos.
Fuente: Prólogo de Paco - Los mejores cuentos de Francísco Espínola - Ana Inés Larre Borges en http://letras-uruguay.espaciolatino.com/espinola/index.htm
Rodríguez
Fue el último cuento que escribió Paco y se publicó por primera vez en la revista Asir en 1958. Destinado a ser favorito de la crítica y a merecer el más unánime entusiasmo fue, paradójicamente, recibido con frialdad en el momento de su publicación como ha testimoniado Arturo Sergio Visca, editor de la revista. El cuento que se inserta en la gran tradición evangélica y medieval de las tentaciones del diablo, responde, asimismo, a una tradición criolla que Espínola quiso inventar continuando la serie con otros cuentos de diablo que, finalmente, no escribió. Dice Paco: "Es el mismo diablo que ya no embroma a nadie entre las multitudes del siglo XI europeo. Con el culto a María Mediatriz, absolutamente popular y merecedor de la alarma de los Padres de la Iglesia, comenzó a hacerse sentir un concepto corrosivo sobre el Más Allá, que se esfumó después, yo no sé cómo. Ahí, en esa época, más o menos, las muchedumbres exteriorizaron su sentir de que el hombre no es responsable absoluto de sus actos. Vale decir: que los malos no lo son tanto como por sus acciones lo parecen. Entonces, si esto es así, ¿cómo puede haber Infierno, punición para la eternidad? El hombre inocente y sencillo de los campos y de los alrededores no se resignaba a ello. Pero se hallaba entre la espada y la pared. Infierno tiene que haber: es un dogma; no se puede discutir su existencia. Pues, entonces, no debiera haber hombres adentro. (...) Así, ocurre que el Infierno no existe, está lleno de tachos con aceite hirviente y de llamas; pero no hay ningún hombre".
Como aquella luna había puesto todo igual, igual que de día, ya desde el medio del Paso, con el agua al estribo, lo vio Rodríguez hecho estatua entre los sauces de la barranca opuesta. Sin dejar de avanzar, bajo el poncho la mano en la pistola por cualquier evento, él le fue observando la negra cabalgadura, el respectivo poncho más que colorado. Al pisar tierra firme e iniciar el trote, el otro, que desplegó una sonrisa, taloneó, se puso también en movimiento.., y se le apareó. Desmirriado era el desconocido y muy, muy alto. La barba aguda, renegrida. A los costados de la cara, retorcidos esmeradísimamente, largos mostachos le sobresalían. A Rodríguez le chocó aquel no darse cuenta el hombre de que, con lo flaco que estaba y lo entecado del semblante, tamaña atención a los bigotes no le sentaba. -¿Va para aquellos lados, mozo? - le llegó con melosidad. Con el agregado de semejante acento, no precisó más Rodríguez para retirar la mano de la culata. Y ya sin el menor interés por saber quién era el importuno, lo dejó, no más, formarle yunta y siguió su avance a través de la gran claridad, la vista entre las orejas de su zaino, fija. -¡Lo que son las cosas, parece mentira!... ¡Te vi caer al paso, mirá... y simpaticé enseguida! Le clavó un ojo Rodríguez, incomodado por el tuteo, al tiempo que el interlocutor le lanzaba, también al sesgo, una mirada que era un cuchillo de punta, pero que se contrajo al hallar la del otro y, de golpe, quedó cual la del cordero. -Por eso, por eso, por ser vos, es que me voy al grano, derecho. ¿Te gusta la mujer?... Decí, Rodríguez, ¿te gusta? Brusco escozor le hizo componer el pecho a Rodríguez, mas se quedó sin respuesta el indiscreto. Y como la desazón le removió su fastidio, Rodríguez volvió a carraspear, esta vez con mayor dureza. Tanto que, inclinándose a un lado del zaino, escupió. -Alegrate, alegrate mucho, Rodríguez -seguía el ofertante mientras, en el mejor de los mundos, se atusaba, sin tocarse la cara, una guía del bigote-. Te puedo poner a tus pies a la mujer de tus deseos. ¿Te gusta el oro?... Agenciate latas, Rodríguez, y botijos, y te los lleno toditos. ¿Te gusta el poder, que también es lindo? Al momento, sin apearte del zaino, quedarás hecho comisario o jefe político o coronel. General, no, Rodríguez, porque esos puestos los tengo reservados. Pero de ahí para abajo... no tenés más que elegir. Muy fastidiado por el parloteo, seguía mudo, siempre, siempre sosteniendo la mirada hacia adelante, Rodríguez. -Mirá, vos no precisás más que abrir la boca... -¡Pucha que tiene poderes, usted! -fue a decir, Rodríguez; pero se contuvo para ver si, a silencio, aburría al cargoso. Este, que un momento aguardó tan siquiera una palabra, sintióse invadido como por el estupor. Se acariciaba la barba; de reojo miró dos o tres veces al otro... Después, su cabeza se abatió sobre el pecho, pensando con intensidad. Y pareció que se le había tapado la boca. Asimismo bajo la ancha blancura, ¡qué silencio, ahora, al paso de los jinetes y de sus sombras tan nítidas! De golpe pareció que todo lo capaz de turbarlo había fugado lejos, cada cual con su ruido. A las cuadras, la mano de Rodríguez asomó por el costado del poncho con tabaquera y con chala. Sin abandonar el trote se puso a liar. Entonces, en brusca resolución, el de los bigotes rozó con la espuela a su oscuro, que casi se dio contra unos espinillos. Separado un poco así, pero manteniendo la marcha a fin de no quedarse atrás, fue que dijo: -¿Dudás, Rodríguez? ¡Fijate, en mi negro viejo! Y siguió cabalgando en un tordillo como leche. Seguro de que, ahora si, había pasmado a Rodríguez y, no queriendo darle tiempo a reaccionar, sacó de entre los pliegues del poncho el largo brazo puro hueso, sin espinarse, manoteó una rama de tala y señaló, soberbio: -¡Mirá! La rama se hizo víbora, se debatió brillando en la noche al querer librarse de la tan flaca mano que la oprimía por el medio y, cuando con altanería el forastero la arrojó lejos, ella se perdió a los silbidos entre los pastos. Registrábase Rodríguez en procura de su yesquero. Al acompañante, sorprendido del propósito, fulguraron los ojos. Pero apeló al poco de calma que le quedaba, se adelantó a la intención y, dijo con forzada solicitud, otra vez muy montado en el oscuro: ¡No te molestés! ¡Servite fuego, Rodríguez! Frotó la yema del índice con la del dedo gordo. Al punto una azulada llamita brotó entre ellos. Corrióla entonces hacia la uña del pulgar y, así, allí paradita, la presentó como en palmatoria. Ya el cigarro en la boca, al fuego la acercó Rodríguez inclinando la cabeza, y aspiró. -¿Y?... ¿Qué me decís, ahora? -Esas son pruebas -murmuró entre la amplia humada Rodríguez, siempre pensando qué hacer para sacarse de encima al pegajoso. Sobre el ánimo del jinete del oscuro la expresión fue un baldazo de agua fría. Cuando consiguió recobrarse, pudo seguir, con creciente ahínco, la mente hecha un volcán. -¿Ah, sí? ¿Con que pruebas, no? ¿Y esto? Ahora miró de lleno Rodríguez, y afirmó en las riendas al zaino, temeroso de que se le abrieran de una cornada. Porque el importuno andaba a los corcovos en un toro cimarrón, presentado con tanto fuego en los ojos que milagro parecía no le estuviera ya echando humo el cuero. -¿Y esto otro? ¡Mirá qué aletas, Rodríguez! -se prolongó, casi hecho imploración, en la noche. Ya no era toro lo que montaba el seductor, era bagre. Sujetándolo de los bigotes un instante, y espoleándolo asimismo hasta hacerlo bufar, su jinete lo lanzó como luz a dar vueltas en torno a Rodríguez. Pero Rodríguez seguía trotando. Pescado, por grande que fuera, no tenía peligro para el zainito. -Hablame, Rodríguez, ¿y esto?... ¡por favor, fijate bien!... ¿Eh?... ¡Fijate! -¿Eso? Mágica, eso. Con su jinete abrazándole la cabeza para no desplomarse del brusco sofrenazo, el bagre quedó clavado de cola. -¡Te vas a la puta que te parió! Y mientras el zainito -hasta donde no llegó la exclamación por haber surgido entre un ahogo- seguía muy campante bajo la blanca, tan blanca luna tomando distancia, el otra vez oscuro, al sentir enterrársele las espuelas, giró en dos patas enseñando los dientes, para volver a apostar a su jinete entre los sauces del Paso.
Francisco Espínola Paco - Los mejores cuentos de Francisco Espínola Colección Brazo corto Instituto Nacional del Libro Ministerio de Educación y Cultura
Fuente: http://letras-uruguay.espaciolatino.com/espinola/index.htm
MARIO BENEDETTI
Nació en la entonces localidad de Paso de los Toros el 14 de setiembre de 1920. Vive desde la infancia en Montevideo, donde cursa sus estudios en el Colegio Alemán. Entre 1938 y 1941 residió casi continuamente en Buenos Aires. En 1945 de regreso a Montevideo, integró la redacción del semanario Marcha. En 1949, publicó "Esta mañana ", su primer libro de cuentos y, un año más tarde, los poemas de "Solo mientras tanto". En 1953 apareció su primer novela, "Quién de nosotros", pero fue con la edición de cuentos Montevideanos, publicado en 1959, que logró darle una concepción urbana a su obra narrativa.
Con "La Tregua", que apareció en 1960, el escritor adquiere prestigio internacional. La novela tuvo más de un centenar de ediciones, fue traducida a diecinueve idiomas y llevada al teatro, la radio, la televisión y el cine. En 1973 por razones políticas debe abandonar el país, siendo sus etapas de escalada la Argentina, Cuba, y España, lugar donde reside actualmente. Su vasta producción literaria abarca todos los géneros, incluidos el ensayo, la novela y la poesía. Se considera que ha producido más de sesenta obras, entre las que se destaca entre otras novelas "Gracias por el fuego " en 1965 y en 1987 recibió el Premio Llama de Oro de Amnisitía Internacional por su novela "Primavera con una esquina rota". Entre sus libros más recientes encontramos "La borra del café", "Perplejidades de fin de siglo" en 1993, "El olvido está lleno de memoria", 1994 y "El amor, las mujeres y la vida". Su obra poética está recogida en Inventario Uno (1950-1985) e Inventario Dos (1986-1991), publicados al igual que sus Cuentos Completos en 1994.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
Una mujer desnuda y en lo oscuro tiene una claridad que nos alumbra de modo que si ocurre un desconsuelo un apagón o una noche sin luna es conveniente y hasta imprescindible tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro genera un resplandor que da confianza entonces dominguea el almanaque vibran en su rincón las telarañas y los ojos felices y felinos miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro es una vocación para las manos para los labios es casi un destino y para el corazón un despilfarro una mujer desnuda es un enigma y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro genera una luz propia y nos enciende el cielo raso se convierte en cielo y es una gloria no ser inocente una mujer querida o vislumbrada desbarata por una vez la muerte.
Mario Benedetti
Táctica y estrategia
Mi táctica es mirarte aprender como sos quererte como sos.
Mi táctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible.
Mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos.
Mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos
no haya telón ni abismos.
Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple.
Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.
Mario Benedetti
Síndrome
Todavía tengo casi todos mis dientes casi todos mis cabellos y poquísimas canas puedo hacer y deshacer el amor trepar una escalera de dos en dos y correr cuarenta metros detrás del ómnibus o sea que no debería sentirme viejo pero el grave problema es que antes no me fijaba en estos detalles. Todavía tengo casi todos mis dientes casi todos mis cabellos y poquísimas canas puedo hacer y deshacer el amor trepar una escalera de dos en dos y correr cuarenta metros detrás del ómnibus o sea que no debería sentirme viejo pero el grave problema es que antes no me fijaba en estos detalles.
Mario Benedetti
Rostro de vos
Tengo una soledad tan concurrida tan llena de nostalgias y de rostros de vos de adioses hace tiempo y besos bienvenidos de primeras de cambio y de último vagón.
Tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión por colores tamaños y promesas por época por tacto y por sabor.
Sin temblor de más me abrazo a tus ausencias que asisten y me asisten con mi rostro de vos.
Estoy lleno de sombras de noches y deseos de risas y de alguna maldición.
Mis huéspedes concurren concurren como sueños con sus rencores nuevos su falta de candor yo les pongo una escoba tras la puerta porque quiero estar solo con mi rostro de vos.
Pero el rostro de vos mira a otra parte con sus ojos de amor que ya no aman como víveres que buscan su hambre miran y miran y apagan mi jornada.
Las paredes se van queda la noche las nostalgias se van no queda nada.
Ya mi rostro de vos cierra los ojos y es una soledad tan desolada.
Mario Benedetti
Escritos y Poemas de nuestros socios y amigos
Hugo Klappenbach
Lo que se mueve
Se mueve el aire sin prisa y entonces se vuelve brisa.
Se mueve la mar marinera y se lleva consigo al velero.
Se mueve la tierra en su entraña cuando el malo al bueno engaña.
Se mueve el fuego en la fragua cuando pienso en Nicaragua.
Se mueve el cielo infinito si aún me quieres un poquito.
Y cuando los pueblos se mueven en su eterno afán de justicia es para poner fin a la malicia y cobrarse lo que les deben.
Yo quiero ser como ellos y con corazón que hierva arrancar esa mala yerba
Plegaria del capitalista salvaje
Padre mío que tramando injusticias estás en algún lugar estratégico de nuestra Ecuménica Empresa privada santificado sea tu paquete accionario y santificada sea tu acumulación rápida de capital.
Venga a mí tu reino de rapiña amparada por venales leyes hágase tu voluntad globalizada así en la tierra como en el cielo y sobre todo recaiga sobre mí el botín de las ganacias elevadas.
Dame mi brutalidad infame de cada día para ejercerla sobre quienes ningún mal me han hecho.
Perdona mis crímenes de lesa humanidad con leyes de impunidad y anmistías unilaterales sinvergüenzas así como yo nunca olvido ni perdono exterminando a quenes me ofenden con sus justos reclamos o exterminando porque sí nomás porque es la ley natural del mercado.
No me dejes caer en la tentación de considerarlos mis iguales y líbrame del mal de sentir remordimientos insanos.
Padre nuestro todopoderoso sentado a tu diestra aprendí la gloria de los ricos que juro con guerras de baja intensidad fraudes electorales y grupos paramilitares defender ahora y hasta la hora de mi muerte. Amén.
Tango pa´ no aflojar
Tango tengo tango tanto tango entre las costillas de mis alegrías y derrotas de mis penas y reencuentros.
Tanto tango tengo en la milonga triste de mis ojos que han visto tanto duelo tanta miseria sin consuelo.
Tanto tengo tango en la cortada sonrisa en el cansino resuello de estas lágrimas que quiebran mi canto cicatriz de recuerdos solidarios que algún día volveran.
Tango, tango y tango de tantos hermanos que ya no están bandoneón desaparecido por el pan y la libertad.
Tengo tanto tango bajo el farolito fané de la esperanza con el pucho de la vida entre los labios junando advenimientos recostado en la esquina de una jornada nacida para luchar.
Tango filoso, tango facón tengo con bronca de puñal justiciero pa´ encajarle un puntazo a los que del pobre atropellan la dignidad.
Tango con punto de mira entre ceja y ceja pa´no aflojar; que sufre y no se queja que va pa´lante noma´.
Tango de mochila al hombro y largo caminar con amores y combates para antes y después de llegar.
Tango de dos por tantos tango de nunca terminar porque si callase mi tango en su hora final - te lo juro por mi vieja querida - otros seguirán cantando el tango de los más.
Veronika Engler
Desde que escribo lo que siento duele menos el alma, pero lloro más. Tengo un contacto fluido con el ermitaño que habita en mi pecho y he logrado sacarlo a pasear entre la gente. Revuelvo en las maletas del pasado, busco un recuerdo empolvado que pulcramente doble y lo traigo al ahora. Las calles que recorro son a veces estrechas y los mapas se complican con una geografía escabrosa en la que me pierdo. Escribir cura el sentir, sana los dolores, es bálsamo para las heridas e intimida a los monstruos que se esconden en las pesadillas. Me reconcilia con la persona que soy ahora sin desligarme de la que fui en las distintas etapas de mi vida. Disfruto de cada sílaba que se desliza al papel para formar garabatos de ideas, las siento deslizarse desde mi cabeza cansada hasta la punta de los dedos que tocan el teclado y las veo convertirse en palabra, dibujada en la pantalla, se enhebra con otras hasta formar un conjunto mágico de oraciones. Con luz de luna pinto poemas de amor, esos que huelen a hierba buena y se trepan por mi piel en amaneceres de luz anaranjada. Con agua de mar disfrazo las lágrimas que arrastran olas de años pasados y peces de dos cabezas. Con ramas de sauce mezo la nostalgia de la infancia y hamaco las horas que se fueron y que ya no van a regresar. Con furia, muestro las uñas ante la injusticia que nos atropella en los días en que todas las estrellas parecen fugaces y opacas. La alegría estalla con ruidos, colores y sabores que regocijan mi pecho, tiene la sonrisa de ms hijos y los ojos de los seres que amo por rostro, le doy uvas, viento, sol y música, para que se alimente y crezca sana entre mis libros y papeles.
Cien
Son cien las promesas de mi boca cientos de besos mariposas, cientos de labios sin hospicio, cien las miradas de mis ojos de soslayo, de fuego, de suplicio que se apagan y encienden sigilosas, luciérnagas del desquicio. Son cien las caricias de mis manos tristes, arrebatadas, libres en el límite de tu piel acorralada, en el cielo de tu más extraño juicio. Y yo siento, cien, mil, cientos de miles de caricias, de besos, de miradas que resbalan por el borde de la vida hasta el centro de un hondo precipicio
Ofrenda
Amor, si tu me das los colores del alba escancio en tu cuerpo mi copa de savia y me detengo altiva a contar las miradas que surgen de las dudas y de la nada.
Amor, si me buscas intacta, me encontraras doliente trepare cual enredadera por tus ventanas y me hundiré en tus venas donde corre la magia que hace latir tu pulso bajo mis ansias.
Amor, te sentiré en mi todo, en mi alma entibiaras los espacios fríos con tus manos sabias y recorrerás mis mares, montes y mapas hasta borrar de mi vida las distancias.
Reverso
Las cartas se pierden no encuentran su final. Ya no sé esperar: corro a donde estás.
En la otra orilla del mar la niebla me promete tu cintura. No sé esperar: te digo mi brevedad.
Siempreviva, fugaz. Este mundo he de cruzar en el intento infinito de conjugarte en tiempo de nosotros. Y de vivir en paz.
MARIA MIRANDA
Biografía
Maria Miranda (La Paz-Bolivia 1957). Reside en Suecia desde 1981. Tiene estudios de sicología realizados en la Universidad Católica de La Paz- Bolivia y estudios del idioma español en la facultad de lenguas romances de la Universidad de Uppsala- Suecia. Integrante de un taller literario .desde el 2002. Publicó su primer libro de poesías "Númen" en diciembre del 2004 conjuntamente con su mejor amiga ;Verónika Engler de nacionalidad uruguaya.
Te recuerdo en octubre
En el umbral de mis sueños estas tú, distante, ajeno; alero de mis sueños rotos.
Te quiero, y mi soledad es un Dios imposible., el azul de mis días estigma del futuro y ocaso del pasado.
A ciencia cierta te quiero y el mar es un desierto de sueños vanos.
Mi sol de octubre , te pone alas soy tuya, siempre tuya.
Cual pétalo de lágrima recorres mi recuerdo tornandoté en hastío y mi sombra se encuentra con la tuya para decirte adiós y hasta siempre
Estuario
La travesía del amor nos busca, reposas tu deseo a la orilla del mio. Mi ser está dispuesto a navegar en el océano de tus besos ávidos. La luna asoma rayos de tristeza y encomiendo mi cuerpo de placer exausto al claroscuro de tus ojos mágicos Con nostalgia otoñal emprendemos el viaje , somos una utopía en el juego del tiempo que siempre va a destiempo.
Sombrío otoño
Sombrío otoño, candil de amor y esencia de guitarra. Mis sentimientos murieron al filo de tu almohada. Recorro en éxtasis nuestros días de júbilo cuando mi soledad se hallaba en vilo. Fugaz fué la caricia de tus besos. Desde el dolor mis ojos te reflejan evoco tu presencia y mi ser se estremece Resolana y nostalgia, hoy desamor, ayer cálido otoño.
Sensaciones
Diez estrellas tus dedos suave caricia esferas musicales ritmo y nostalgia guitarra cadenciosa paz en el alma.
Roxana Bardecio
Mi nombre es Roxana Bardecio y tengo 29 años. El escribir es algo que siempre me gustó y que en diferentes etapas me ayudó a aliviar mi corazón y a calmar mis pensamientos. Mi primer recuerdo es un cuentito que escribí a los 10 años de edad, "Mariana la niña", y que se trata de que hay que ser respetuoso y humilde con las personas con la que uno entra en contacto; tratar a las personas como uno quiere que lo traten a uno. En mi adolescencia escribí unos poemas que lamentablemente mi crítico interno un día se decidió por tirarlos. Durante el ultimo año de gimnasio, escribí un cuento corto, "okänt besök" (Visita desconocida), donde el tema tratado es la capacidad de amor y la bondad hacia nosotros mismos y hacia el prójimo. "I natt" (Ayer de noche), es una cancioncita (visa) que me vino cuando estaba caminando en uno de los bosques de Dalarna en el otoño del 2005. "Kärlek" (Amor), es un texto que escribí justo cuando ya estaba pronta para irme a dormir una noche en marzo del 2006. Escribí la palabra Amor y luego me vinieron todos esos pensamientos que me vi obligada a escribir en el papel. "Du som ser mig" (Tu que me ves), lo escribí en marzo del 2006, tarde una noche sentada en el subte, de camino a casa despues del trabajo, cuando pensé en el amor de mi vida.
I NATT
Inatt jag drömde om dig min vän, jag drömde om havet så blå. Inatt jag drömde om dig min vän, jag drömde om solen så varm. Inatt jag drömde om dig min vän, Jag drömde om vindens sus. Inatt jag drömde om dig min vän, jag drömde att du fanns i Moder Jords famn.
DU SER MIG
Du som ser mig med dina ögon Du som ser mig med din själ Du som ser mig med ditt hjärta Du som ser mig för den jag verkligen är.
Du som omfamnar mig när jag gråter Du som tar emot mig när jag faller Du som är vid min sida när jag blommar Du som går vid mina spår.
Du som har ett leende som värmer mitt hjärta Du som rör vid mig och berör min själ Du som säger sånt som gör mig trygg Du som gör sånt som får mig att känna mig älskad.
Dig som jag har letat efter Dig som jag har väntat på Dig som jag vill växa med Dig som jag för evigt vill ha.
Du som är Du och jag som är Jag Tillsammans är vi Oss, men även Du och Jag.
Kärlek
Kärlek Kärlek som glöder och gör ont Kärlek som ger mig näraring och kraft Kraft att gå vidare Att gå vidare och se inom själv Mig själv, Jag, min själ Min själ, min kärna, min källa Källan till kärlek, där min ande bor, källan till Sanningen, till Ljuset, till Alltet Alltet, Universum som omfamnar oss och skriker till oss "Jag finns här, du behöver bara tro" Tron på att det finns något mera där ute, något högre än oss själva, Kärleken, Ljuset Ljuset som vi alla bär inom oss, kärleken som vi alla har inom oss Kärleken som vi så desperat letar i allt runt omkring oss Kärleken som är så nära men ändå så långt borta Att titta inom sig själv, att se vem man egentligen är Att vara trygg, älska sig själv. Att älska med varje cell i min kropp, att älska så jag inte längre finner ord Att älska så att tårarna faller för jag inte längre vet vart jag ska ta vägen med alla de känslor jag har inom mig Kärlek som ger mig kraft att gå vidare Kärlek som glöder och gör ont Kärlek
Jorge Miguel
Mi nombre es Jorge Miguel (Miguel es apellido) y en la actualidad soy docente de Literatura Iberoamericana y Uruguaya y Teoría Literaria en el Centro Regional de Profesores del Norte (A.N.E.P.; Dirección de Formación y Perfeccionamiento Docente), con sede en la ciudad de Rivera. Quedo a vuestras órdenes y aquí va el cuento:
"AL OTRO LADO DE LA NIEVE DE LUND"
En la serena penumbra del Delphinen un hombre mira la llamita de la vela a través de su cerveza. Dos muchachas juegan al billar. El cantinero pasa sin entusiasmo las páginas de una revista de informática. Muddy Waters canta bajito desde la máquina de discos.
estoy sentado en el muro de la plaza de deportes el tren acaba de llegar y veo pasar los taxímetros con pasajeros y algunos viajeros a pie cargando penosamente sus maletas ese mismo tren va a aplastar mis moneditas dentro de un rato cuando me libere de esta clase y vaya a echarme contra los durmientes la vista fija en esa hormiguita que corretea por el riel fija en ella hasta que la dejo dispararse rumbo al puente y la veo estrellarse contra un horizonte donde ya no son posibles los trenes
Llega Choola, el thailandés, a comprar cigarros. Lo ve, lo saluda con alegría, pide otra cerveza y viene a sentarse con él. No podrán decirse nada más que algunos gestos de admiración por las ancas de las jugadoras de billar. Mano blanquísima apoyada sobre el paño verde, mirada clara buscando el punto preciso para el efecto adecuado, taco en un mínimo vaivén sostenido por mano de meñique al aire, de pronto el golpe y el tac-tac-tac de las bolas golpeándose.
a la salida de la escuela me voy para el club y el tío me sirve el enorme capuchino con galletitas solar después me deja ir a las mesas me dan por el pecho con aquel taco quebrado que reposa en la taquera junto a los intocables de los campeones el clarito es el de don Piro aquel con incrustaciones de nácar es el de don Olagaray este casi negro es el de Tribilín y este otro casi idéntico pero con una marquita acá es el de Farías éste quebrado casi en su mitad es el mío después en aquella otra taquera están los que pueden usar los chambones
Los dos hombres permanecen en silencio. Dentro de dos días es la revisión de Lógica y a Daniel le va la vida pero ahí viene llegando, pide otra cerveza y al sentarse salpica a Choola quien, entre risas, protesta en una especie de mezcla de sánscrito con español amormonado. Son alrededor de las seis de la tarde pero hace horas que oscureció. Dice Daniel que acaba de encontrarse con Paula y Pilar y le dijeron que enseguida vendrían.
el aeropuerto de frankfort estaba lleno de chinos indios beduínos turcos y argentinos pobres alemanes parte el alma
Se ríe con carcajada de esquilador Paula, hembra made in Buenos Aires, rubia hasta la cintura, pero mira la mirada de Daniel y se pone a armar un porrito que da lástima. Un grupo de recién salidos de la clase de Cuántica sustituye a Muddy Waters por Sinéad O'Connor y las muchachas del billar se miran con disgusto, miran a los recién llegados, recogen sus cosas y se van. Choola y Paula han iniciado una conversación que tácitamente, sin que se note ni tenga importancia, divide al grupo en dos porque Daniel explica a Pilar y a Jorge el mínimo incidente que ha protagonizado con una empleada del correo. Por los grandes ventanales se ve la nieve bajando lenta hasta la mullida blancura de la explanada del ayuntamiento.
Lo más blanco que hay es la primera vez que ví nieve lo más blanco esos niñitos pequeños astronautas en sus abrigos el rastro de tu sangre en la nieve el tigre en la nieve ¿cómo es la nieve papá? papá papá ¿de qué tamaño es la nieve? yo lo que quiero es coleccionar besos ¿me trajiste besos? la niña me mira entiende mis gestos y abre el estuche con mágica destreza se coloca el pañito rosado al cuello el violín me mira la niña desde su sonrisa cierra los ojos y empieza a sonar una canzonetta que reconozco con asombro mientras las estrellitas siguen resbalando noche abajo al otro lado de la ventana
Esto sí que es un invento, dice Daniel, agua en polvo, agua disecada, ¿qué les parece? Se vende en una cajita con instrucciones, por ejemplo, para obtener un litro de agua poner una cucharadita de polvo en un recipiente apropiado y agregarle dos cucharaditas de agua de la canilla, revolver un poquito y dejar en reposo diez minutos, más o menos, ¿cuántos problemas se solucionarían? Me voy a llenar de guita. Choola es el único que no ha entendido nada porque Daniel ha hablado en español, pero conoce minuciosamente las distintas modulaciones de sus discursos posibles y sonríe.
Te llamo primero desde el bar de la esquina y te digo que estoy en otra ciudad y voy a demorar un poco en llegar pero enseguida te llamo de nuevo y te digo ya llegué ya llegué vení viniendo que yo voy yendo y salgo bulevar españa abajo la noche está fría y brumosa montevideo madre cruel una leve sombra viene hacia mí por la vereda sombra en mutación es una estatua negra de paño negro viniendo hacia mí vienes por una deriva de brumas vienes y vienes siempre babucha y franelita blanca piedrita en el zapato tú basurita en el ojo con tu sonrisa de italiana a subvertir el orden pálido del principio de causalidad
En un inglés inverosímil Pilar pide más cerveza y Paula agrega una super pizza. ¿Y qué viniste a hacer? Vine a verte. Eso. Daniel se ríe, ¡estás crazy, muchacho! Jorge contesta en silencio, desde San Gregorio de Polanco, may be, hermanito, may be.
El río negro reposa vasto cristal azogado que sostiene el kayak Miguelangel y yo apenas el murmullo de las palas san gregorio se ve chiquito el mundo parece redondo papá vos te ibas achiquitándote ¿no te dabas cuenta?
Hay que venir a verme, ¡muchacho! A donde hay que ir es a Praga, queda bien cerquita. Ha llegado más gente y la máquina de discos del Delphinen pasa de Teodorakis a Quilapayún tanto como del clarinete de Goodman a Caetano rechiflado en su tristeza. Mi vida por un espinillarcito. Te voy a hacer tomar Tokai y no vas a joder más. Ese loco, Ernesto, qué bueno, qué bueno que haya ganado ese concurso, qué bueno. Se muere marilyn monroe / marilyn monroe se muere / mirando el cielo de baja california / y no puedo soportar los pájaros / emigrantes del invierno / largas bandadas ocultándose en el / gris de la distancia / he estado amontonando recuerdos / que vienen de tarde en tarde / en este rincón del siglo, / mientras marilyn monroe se muere en cada verano / mirando el cielo de baja california. La carta de Ernesto reposa entre vasos y ceniceros, entre botellitas y una fuente con restos de pizza, recién llegada de Madrid. Pero acordate, fue en el 80, en Malvín, íbamos en un 370 y cuando me iba a bajar te dije mañana me voy para another country.
felipe artigas murió murió también anderssen banchero mientras amanece
El amigo asintió. También a él, de noche, le gustaba estar entre la luz, entre la gente. Sólo que ya no era tan joven, quizás estuviera más tranquilo, quizás le fuera un poco más fácil estar solo, pensar en esas cosas inconclusas, en esos vagos aconteceres invertebrados, sin sentido.
lufthansa a nueve mil metros de altura cuarenta y ocho grados bajo cero novecientos cincuenta kilómetros por hora miguelángel me dejó en carrasco solo me dejó solo en el mundo y ahora qué hago yo aquí en este momento que no tiene cuándo en este lugar que no tiene dónde tal vez si pongo voluntad y empeño y cierro los ojos fuertemente los abro de golpe y estalla ante mí la mañana de carrasco y allá va miguelángel esperame hermanito no te vayas no me dejes aquí no me dejes tremendo boludo
A la mina la conocí en la Laguna, como de pasada, cuenta Daniel, y cuando quise darme cuenta me estaba desperezando en un cuarto piso de Yaguarón. Esto prueba que el mundo es rarísimo, che. Y yo, dice Pilar, que me encandilé en el liceo de Treinta y Tres y cuando quise ver estaba fornicando en Copenhage...; yo te miraba las manos, fue por eso. El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía, dice Paula. Pero eso lo dice Vallejo, dice Jorge. Lo dijo y lo publicó, así que ahora es como el asado en mi pago, insiste la porteña, no es de nadie y es de todos y chupate esa mandarina. Guachita divina, le grita Daniel al oído y todos ven en el Delphinen cómo Paula se disuelve en el naufragio de sus propios ojos. Quiero vivir donde nadie sepa quién soy, un lugar donde no tengas pasado ni futuro, apenas un poquito de presente, un poquitito así, apenitas para ir tirando. Eso. Choola trae más cerveza y ahora suena una música ridícula. Es la cumbia sueca, dice Paula. Oye, chico, le grita a Daniel desde la puerta una hermosa chilena con rostro de torito Hereford, estás acá con tus amigos y nosotros te estábamos esperando en el Alemany. Ah, es verdad...
La casa de la calle treinta y tres en melo unos cinco mil años atrás a mediados de los setenta justo cuando van a matar a trotsky hay apagón y la gente sale del cine guiándose por las linternas de los acomodadores colgadas de unos alambrecitos en las puertas me quedo sin verlo morir al ruso pero date cuenta un poco de las cosas muchacho date cuenta tenemos todo un tiempo hermoso para vivir un poco más
Oye chico, dice la chilena y le habla al grupo, escuché que en Malmö habrá una exposición de Leonardo, estaría bueno para ir, ¿no les parece? Sí, les parece, están todos de acuerdo. También Choola asiente cuando comprende que algo ha sido resuelto por unanimidad. Montevideo la calcuta del plata
¡Milton Nascimento! Alguien ha puesto a Milton Nascimento en la máquina del Delphinen. Juegan los pequeños astronautas sobre la inmaculada blancura, regazo del ayuntamiento. Irán todos juntos a ver a Leonardo el fin de semana. En Estocolmo robaron un Picasso.
cruzo la calle y entro al increíble mundo de don salvador puig siéntese ahí bichito me dice siéntese ahí que yo tengo que terminar esta nube puta que la parió esta nube y este pino ¿qué le parece bichito? no sé yo qué sé por qué no la pinta de azul porque las nubes no son azules bichito ¿dónde ha visto una nube azul? lufthansa las nubes son blancas grises negras amarillas rojas pero no hay nubes azules no hay
Si te andás escapando de algo que tenés adentro, dice alguno con afectada solemnidad, mejor es que te quedes quieto. Cuando después de un tiempo hayas cambiado imperceptiblemente la imagen que tenés de vos mismo y ya no te tomes tan en serio porque no te das tanta importancia, y llegue el día en que esté todo pronto, te vas a sentir mucho más vivo y, casi con seguridad, vas a saber si te tenés que ir o te tenés que quedar y todo te va a resultar un poco más fácil. ¿No te gusta Milton Nascimento? Vamos a poner otro. Yo quiero ir al castillo de Hamlet, dice Pilar.
setenta y dos horas conjugando verbos en el hotel california de montevideo podrás creer matándome suavemente con su canción en el estoril de pelotas por eso cuidado mi amor hay peligro en la esquina y en el virrey de melo quisiera ser un pez o en el central del villorrio los ojos negros de tu cara angelical el lundia de aquí la última noche que pasé contigo la carpa en nueva palmira la cabaña en san gregorio el amor en los tiempos del mercosur nunca se me ocurrió un alce cruzando la carretera y un cartel que indica pare cruzan ganzos
Choola generaliza un saludo y se va. También se va la chilena. Pilar y Paula se han reconcentrado en un cuchicheo, en medio del humo y la cerveza. Daniel mira la noche, callado. Al otro lado de la nieve de Lund un hombre mira la llamita del silencio a través de un atardecer que viene del norte.
Carlos de Mello
nace en Montevideo en el año 1948, a orillas del Plata. Octavo hijo-hermano de once. Recide en Suecia desde el año 1994. Tiene una chalana a la orilla de sus sueños aguardando el deshielo... ...que ya ha comenzado.
Nada se pierde
Me ausenté del paisito en raudo vuelo llevando en mi interior mil armonías dejando en el subir alla a lo lejos una ciudad raíz que mira y mira.
No he de cantar tu nombre que eres todas y cada una de las luces mías sé de memoria tu piel y tu arterias mía es también tu pena y tu fatiga.
Cantó esta mi ilusión en las auroras la música ancestral de nuestros días la estrella, el viejo amigo. el vino bueno, la gente linda de mi pueblo, mi familia.
Nada se pierde, no, no hay ausencia, queda una lágrima pintando la mejilla que no es recuerdo, no, todo es presencia, duele una herida apenas escondida.
El tiempo me enseñó que no hay regreso que en la vida sólo cabe una partida la inicial la que nos larga al mundo lo demás es: sencillamente vida.
Fué en otro tiempo Poema 1
No sabía de donde... Ahora lo sé... Viniste de otro país ...que no del mío... y tu, igual que un pequeño gorrión te escurriste dentro de mi nido. Los días pasaron...y al fin, como un rayo de luz, como la Novena, golpeaste incesantemente en el aire que yo respiraba, y te metiste en él y te transformaste en aire para que yo te inspirara piel a piel... gota por gota
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Poema 2
Tu andas ahora por mis venas golpeándome el corazón que se rebela, se niega, a entregarse a la manada... y que reina de algún modo, solitario, por los caminos de la ausencia larga.
Y te llevo conmigo donde voy. Yo callando. Tu me dices tantas cosas lindas (entonces yo enmudezco) que hoy mi vida es primavera. No quiero que te vayas ni pido que te quedes. Tu estás en mi no lo niego, (te quiero). Tu forzaste mi puerta y te metiste, por tu cuenta en mi camino, que se volvió nuevo... Tu irrumpiste en mi vida, como una tormenta...
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Poema 3
Yo era un amable río que hablaba con mis peces y con mis orillas. Estaba en un remanso... Antiguos árboles me daban su sombra y me contaban su historia, que era la mía...
Había vivido yo otras primaveras y alguna flor se refrescó en mi corriente en esos tiempos...
Ser remanso era bueno... En un amanecer una enorme fuerza me llevó lejos. Yo quise verla, y la ví eras tú... (No sabía de donde ahora lo sé. Viniste de otro país que no del mío...).
Eso fue (quizá) en otro tiempo...
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/5 13.04
Como la vida también trata de pérdidas salgo temprano en busca de la luna llevo conmigo las cintas de colores que ataré a los vientos, las lluvias y los soles.
Concentrado estoy en el trabajo distrayéndome de el un corto instante pensando en tí, sólo por si acaso pués tu presencia se ha vuelto una constante
Con mis cintas, sueños de colores invento un puente largo, interminable en el despliega mi cantar sus ilusiones con un afán de vivir, infatigable.
Concentrado estoy en tantas cosas de estrella a estrella en ti pensando coloreando de celestes esperanzas tu mirar, tu sonriza y un abrazo.
Estás aquí con todo lo pasado y hay un tal vez de luces esparcidas mientras escribo palpitas mi costado con la fuerza de un sol de amanecida
Y despierto a la luz de las verdades concentrado en saber que estás alli y aunque transcurran juntas todas las edades has de saber que siempre pienso en tí.
Y como te estaba diciendo, llegaron los fríos pero no la nieve que promete no tardarse. La niebla matinal cubre las cercanías mientras la memoria cubre, cobija y acorta ciertas lejanías. Y qué más dá? si he buscado durante días y noches por los rincones de la casa y en el monte y en el mar y en trabajo y entre las estrellas, tanto y tan lejos, que al final no sabía ni donde estaba ni que buscaba, mas de pronto regresé de no se cuando y... .y allá, un poco desprolijamente olvidada, hecha jirones y pobre como los pobres, encontré cono te decía a la pobre inspiración que ha estado ausente tanto tiempo... y nació este pequeño mamarracho que es casi un plagio:
Yo que he vivido entre adioses y abrazos cargado de locos huracanes de lejanas miradas y recuerdos herido de canciones de besos que fueron y besos que no fueron
con el viento interior enloquecido por aquellos que dejamos que queremos
yo que soy un casi algo casi una brizna o una laguna casi tormenta tal vez espuma casi pormesa casi ternura
soy casi nada que aunque se dobla aún no se quiebra
sigo viviendo buscando abrir nuevos trillos queriendo sembrar semillitas que nos den frutos de buenos tiempos
se que no es fácil, no pero si muero he de morirme en el intento.
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Bajo del ómnibus y ento en el bar de la vuelta de casa. Este bar que tantos dueños ha conocido Es sábado. Son las siete menos diez de la tarde. Una tarde luminosa y cálida. Es esa hora misteriosa. intermedia, en que no hay ni muchos ni pocos parroquianos. Juan, el mozo, se aburre con un sanguche caliente al final de la barra. Se le nota en los ojos. Y manolo el dueño se rasca la oreja con un escarbadientes mientras calcula las posibles ganancias del día, en estos tiempos de crisis, mientras aguarda la llegada de sus clientes que van a caer en barras una media hora después que termine el partido entre Defensor y Peñarol en el Estadio Centenario. Saludo. Heisam! Contesta un cliente. Me acerco al mostrador y pido tabaco Cerrito y hojillas Job. Mats, el dueño se apresura y me entrega Petteröes y Rizzla papper. Pienso que el gallego está un poco distraído, entonces le pido una cerveza Pilsen al mismo tiempo que con el rabillo del ojo elijo una mesa cerca de la puerta quae da a Rivera. Entonces Johan el mozo me trae la cerveza Torborg que le encaargué y sonrariendo me dice: Varsogud! Le agradezco, Tack!, mientras armo mi Cerrito y escucho por la radio que el Malmo le ganó al Trellebori 1 a 0. En que cancha esta la guinda?
14 de enero de 1997
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La Vieja
Cuento
La Vieja dos por tres se sentía enferma. A veces lo estaba. Tenía casi ochenta años y aún tenía fuerzas para vivir con cierta independencia. A veces se apoyaba en los aún fuertes brazos de alguna de sus hijas o hijos y otras, simplemente en un viejo bastón. A pesar del mucho amor que le profezaban, ninguno de sus hijos lograba retenerla en sus casas mucho tiempo. Ellos casados y con hijos veían y sentían como La Vieja se metía en sus vidas y les complicaba sus relaciones familiares. La Vieja que por lo general estaba clarita, cuando la ocación se presentaba, preparaba su bolso, y a su turno, alguno la acompañaba a la casa de ancianas donde gracias al aporte familiar había establecido su último reducto.La Vieja contaba apasionada las barbaridades que allí veía y el trato que recibían sus ancianas compañeras por parte de las responsables del ancianato. Siendo La Vieja la única que, aunque un poco devaluadas, mantenía todas sus facultades, se libraba galantemente de las incompetentes y desamoradas atenciones que el resto recibía. Y más aún, era La Vieja , en múltiples ocaciones, de gran ayuda y consuelo para aquellas sufrientes. La responsabilidad era enorme y su constante esfuerzo por aliviar penas humanas, mermaban marcadamente sus fuerzas. Entonces preparaba su bolso y acompañada o no por algún hijo, abandonaba transitoriamente el hogar.Un día le dió un resfrío que se transformó en pulmonía y rodeada de su amados hijos e hijas, en una sala de hospital, lanzó al mundo su último suspiro. Corto tiempo antes de este resfrío, estando en su cálida pieza del hogar, acompañada por uno de sus hijos y ambos tomando un tecito de yuyos, La Vieja comenzó uno de sus acostumbrados monólogos pero en un tema que nunca antes se había explayado. Con la taza de te entre sus manos y la mirada más buena que nunca comenzó a hablar.
"Yo se que muchas de las personas que amo, algunas veces me viven como una molestia,(unas más que otras). Me entremeto en sus vidas matrimoniales, les corrijo las acciones de sus hijos, les señalo los actos que no me parecen correctos a grandes y chicos y desato conflictos entre marido y mujer. Soy una vieja loca y metida que no me doy cuenta que los tiempos han cambiado. Dicen sí!, dicen tantas cosas! Algunas que sé,otras que me imagino y otras que prefiero no imaginarme. Porque yo no he vivido en vano y conozco el corazón de la gente bastante bien. No de toda la gente, porque algunos son impenetrables, como aquel que no quiero nombrar pero que todos conocemos". Hizo una pequeña pausa, bebió unos sorbos de té y con aire distraído, miro a su hijo que la escuchaba fascinado, sin esperar ni desear ningun comentario por parte de él. Y continuó: "En fin, parece que la gente no se intereza ya más por sus semejantes, corren como locos detrás de cada cosa! Y me ven a mí, como una vieja que sólo sirve para joder. Y eso por qué? Claro, me ven de lejos, con esa visión chiquita de los que no saben ver el fondo de las cosas y mucho menos el de las almas. No saben ver la esencia y por lo tanto no pueden alcanzar la verdad. Y yo soy la Verdad! Y les guste o nó, yo los traje al mundo, ustedes son mis hijos y yo soy su Madre!" La Vieja sonrrió primero, saboreó el té unos instantes, luego rió con ese encanto que le era tan peculiar y reafirmó: Y sequirán siendo mis hijos y yo su Madre, les guste o nó! Y como todavía se equivocan en demasía y tienen la suerte (aunque ustedes no lo vean así) de tenerme a mí que los puedo correjir a ustedes y a sus hijos que son uno maleducados, a la moderna, en este mundo de locos. Yo se que esto a ustedes les duele, pero lo que duele cura!
Y además ustedes creen que no me doy cuenta de las cosas o que me falla la memoria, que no veo los gestos de desacuerdo y reprobación, (aunque no siempre) cuando opino sobre como viven o se gastan el poco dinero que tienen en cosas innecesarias. Yo me hago la que no me doy cuenta! Y puedo afirmar sin temor a equivocarme, con la vida que he tenido y la experincia que he acumulado,a mis años, dos cosas puedo afirmar. La primera es muy sencilla, y es, que selecciono, por experiencia, lo que quiero entender. Y lo que es superficial, como muchas de las cosas IMPORTANTES que ustedes hablan, las ignoro. Simplemente las ignoro, me las paso por... Hay, que Dios me perdone! Pero es así, y ustedes crean lo que quieran. Algún día entenderán... si viven lo suficiente y si cambian y aprenden a ver. Porque no hay mas ciego, y eso ya lo dijo el que te dije. Quién no lo sabe? Y si no lo sabían,pués, ahora lo saben! Pero esto no es nada, si, algo es. Y lo segundo,(y a veces pienso que en eso podemos haber fracasado un poquito tu padre y yo, que Dios lo tenga en la gloria a ese sinverguenza) porque era bueno pero bastante sinverguenza, tantas veces se lo dije! Pero no era de el que quería hablar, a sí, en algo que podemos haber fracasado un poquito como decía, fue en enseñarles a ver las cosas y sobre todo aquellas que son invisibles para los ojos, como decía el Principito, "Lo importante es invisible a los ojos" y lo cito de memoria y que razón tenía ese tal Exuperí. Ustedes me miran y ven una viejita decrépita, arrugada (aunque no tanto como mi hermana mayor) ( aunque la que se fue no tenía tantas arrugas, tal vez porque era más gordita, aunque no lo estaba tanto el día que se fue)... esta viejita que ha tenido tanta fuerza para lavar y cocinar y ahora pisando los ochenta no tiene tanta fuerza y aunque les gusta verme arreglada y con los labios coloreados y un poquito de polvo en las mejillas, ustedes no ven a la verdadera. Mírenme! Mírenme de cerca y sin antiparras! Porque yo cansada y con bastón y muchas veces con frío en el verano, soy la niña de cinco años que juega alegremente con sus hermanas, a las que ama, mientras espero también alegremente que mi papá vuelva de hacer ese mandado largo que fué a hacer a no se donde, mientras mi mamá está ocupada en la cocina. Y mírenme bien , porque yo, soy una adolecente de quince años profundamente enamorada de un jóven muy apuesto. Y ahora si me miran bien tengo diez y siete años y una hija. Y así podría seguir enumerando penas y alegrías. Historias y vivencias (muchas que ustedes conocen y otras no), las cuales todas, me dejaron alguna enseñanza. Cualquier día me llama el de arriba y yo me voy tranquila. Haciendo lo que estoy haciendo espero mi hora sabiendo que los quiero a todos, a cada uno con sus cosas buenas y de las otras. Y si me miran bien y logran ver que soy algo más que una vieja con algunos movimientos disminuídos, entonces tu padre y yo, no habremos fracasado tanto. El tiempo dirá". Y terminó de tomar el te frío.
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