Artículos interesantes
Por Henry Engler

Acerca del nunca más.

 

Me parece que es vital  llegar a una situación donde la convivencia sin agresiones sea posible en Uruguay y que se llegue a un acuerdo para que los hechos del pasado no se repitan.

 

La base del problema no puede ser ingenuamente planteada diciendo que a un grupo de psicópatas en el Uruguay se le ocurrió salir a matar gente y atentar contra la Constitución lo que motivó que los agentes de la ley salieran a restablecer el orden. Que por causa de los asesinatos de los sediciosos, a algunos de los agentes del orden se les fue un poco la mano en los interrogatorios, muriendo algún bandido y desapareciendo un par de cientos de desconformes sin dejar rastro.

 

O sea creer que la causa de los problemas de Uruguay radica en que  la sedición trajo como consecuencia la reacción de los representantes del orden y allí se armó la debacle, es de un peligroso simplismo.

 

Para hablar de “nunca más”, deberemos pensar el por qué obreros, empleados, desocupados, profesionales, estudiantes, amas de casa y algunos militares y policías que se esperaba formaran el futuro de la nación uruguaya se convirtieron a fines de los años 60 en “sediciosos”. No fue seguramente por causa de un virus.

 

Antecedentes sediciosos

 

¿Qué razón movió a  Artigas, un disciplinado militar, a convertirse en sedicioso, según sus detractores (ver la leyenda negra sobre Artigas). Seguramente la misma razón que llevó a Aparicio Saravia, respetable estanciero blanco a levantarse en armas contra un gobierno déspota primero  y luego otro constitucional. ¿Por qué estas personas que no eran sicópatas, se revelaron y empezaron, armas en mano, a derramar sangre?

De gurí sentía yo hablar de los que hicieron “Patria”. Unos a otros se tildaban de “degolladores”. Recitadores gauchos contaban de  cómo el sólo hecho de gritar por el color del partido,  podía terminar en un cuchillazo trapero. Y se hablaba de los combates, de las batallas de Chiquito Saravia, de Gumersindo,  de Aparicio, de Muniz, de Galarza, de Herrera , en fin…larga lista de nombres blancos y colorados que transformaron este país en la “Tierra Purpúrea” (ver el libro de Hudson) o sea, la tierra  teñida del color de la  sangre.. Una historia increíble de muertes, torturados,  desaparecidos que despobló el país!

 

Según la historia que me contaron, dice que se levantaron por causa de la injusticia, de la corrupción, del acomodo, de la entrega del país al extranjero, de la pauperización, de la marginalización de miles de orientales, y por que al revés de lo que planteaba Artigas, los más infelices eran consecuentemente los más perjudicados.

 

Eso aprendimos los uruguayos en la escuela y el liceo. Esos hombres eran los héroes, nuestro ejemplo. Eran héroes porque no se quedaron sólo en constatar las injusticias existían sino que se levantaron contra ellas. Con armas se levantaron. Y hoy no se los considera “sediciosos  asesinos”. Pero ayer, por algunos, sí.

 

Cuando obreros, estudiantes, empleados, desempleados, profesionales, maestros, profesores, amas de casa y algunos militares, entendieron, en la década de los 60, que la clase que mandaba había vuelto a la injusticia, a la corrupción, al acomodo, a la entrega del país al extranjero, a la pauperización, a la marginalización de miles de orientales, empezaron las protestas. Protestas en la calle.

 

Protestas y asesores para el “desarrollo”.

 

Y las protestas terminaron en una represión virulenta, con muertos, dirigida desde la jefatura de policía, todo esto, amparado por el gobierno. A nuestro país vinieron asesores norteamericanos para “desarrollarnos”

Mitrione,  agente del FBI,  introdujo las novedosas escopetas de caño recortado: las “anti-riot” y enseñó que la manera de disuadir a los “comunistas” que protestaban era la muerte. (Y protestar por supuesto era ser comunista),

La  tortura, que consuetudinariamente se aplicaba durante los gobiernos “democráticos” a los presos comunes, se extendió lógicamente a los descontentos políticos.

Mitrione venía de Brasil, de crear con Fleury los “escuadrones de la muerte”, formados por policías, militares y la escoria fascista que siempre está al servicio de la arbitrariedad. En Montevideo se creó el escuadrón local con integrantes del gobierno democrático (Acosta y Lara), la policía (Campos Hermida, Castiglioni, Panisolo, Bardesio, Macchi, Lucas, etc, etc, etc;  algún militar (Motto) y los fascistas locales (Sofía y sus compinches)

Las primeras desapariciones ( Ayala, Castagneto, Filippini ) ocurrieron en plena “democracia” bajo la mano de este equipo. Filippini fue hallado poco después en la Rambla acribillado a balazos por el “comando caza-tupamaros”. Ayala y Castagneto, no han aparecido. Me consta que Castagneto descansa en el fondo del Río de la Plata, donde fue arrojado con un bloque de cemento en los pies.

 

Las primeras ejecuciones no vienen de la dictadura sino que ocurrieron en plena “democracia”, cuando Zabalza, Salerno y Cultelli fueron ajusticiados después de haber entregado sus armas y levantar las manos.

 

Si no hubiera sido por los muertos estudiantiles (Liber Arce, Susana Pintos, Hugo de los Santos, etc, etc) yo no hubiera decidido ser  tupamaro.

 

Sin esas condiciones, no podrían haber existido los tupamaros, porque jamás hubieran podido crecer.

 

De modo que de causa a efecto, no se puede hablar de “nunca más” mientras existan

condiciones que inciten a reacciones violentas. Mientras existan la injusticia, la corrupción, el acomodo, la entrega del país al extranjero, la pauperización, a la marginalización de miles de orientales, la represión, la tortura, la discriminación, no podemos librarnos de un destino, que indefectiblemente sigue el rumbo que trazaron nuestros héroes: Artigas, Oribe, Rivera, Saravia, Herrera, Batlle y  Ordoñez, Sendic... Nuestros héroes no fueron santos. Fueron hombre de armas tomar. Fueron hombres que no aceptaron transar con la corrupción y se mancharon las manos de sangre. Hombres que cometieron errores e injusticias, pero que son los que  nos legaron este país. Que es nuestro país. Que debe ser nuestro país.

 

Tupamaron y militares

 

Cuando los jóvenes militares se encontraron con  los jóvenes tupamaros, descubrieron que el país estaba podrido hasta los tuétanos. De uno y otro bando, éramos muy, muy jóvenes.  Y como algunos militares eran honestos, pensaron que había que cambiar las cosas. Se asombraron de tanta mentira establecida y llegaron (como en el caso del entonces coronel Trabal) a pensar que las banderas de los tupamaros eran dignas de ser levantadas. Eso le costó la vida. Porque los otros, los que sabían que podían usufructuar el sistema podrido, se quedaron con el poder absoluto. Así vino el fascismo al Uruguay. No por los Tupamaros. Porque cuando el Ejército decidió violar la Constitución  derribando el gobierno que existía, ya nos habían derrotado militarmente. La ambición de tomar el poder existía desde hacía mucho en un grupo de malos militares admiradores no solo de Von Clausewitz sino de Hitler.

 

Algunos de los militares jóvenes, los que pelearon contra los tupamaros, los que discutieron y al fin entendieron  que no éramos sicópatas, fueron desparramados por lugares con poco mando. Y algunos la pasaron mal por darse cuenta de cómo eran las cosas. Y nosotros, los peligrosos que “le lavábamos” la cabeza a estos militares, fuimos a parar a los agujeros, como rehenes.

 

Después quedó el fascismo…

Entonces los individuos  que medraban en la mediocridad, encontraron la chance de encaramarse en posiciones que jamás podrían haber ocupado por méritos propios. Esos son los que sostuvieron a la dictadura militar. Los ciudadanos clase “A”. Los lacayos. Los que como un corcho flotan hoy  infiltrados en sectores de los partidos tradicionales y desde allí reflotan la “historia” fascista, basada en declaraciones arrancadas por la tortura. Son los “legitimadores” de la dictadura que siguen difundiendo los comunicados de las “fuerzas conjuntas” como la “verdadera” historia nacional. 

 

 

En este país, el primer sinceramiento para que los hechos no se repitan tendría que haber venido de los políticos corruptos que llevaron el país a esta enorme tragedia de la que todavía no podemos salir. Por qué no salen a reconocerlo?

 

Nosotros, los tupamaros,  denunciamos los negociados, la evasión de capitales nacionales hechas por los señores ministros del gobierno colorado de Pacheco, las empresas fantasmas como la financiera Monty, la infidencia, la tortura como método normal de interrogatorio…

 

Quién se responsabiliza por la dilapidación de los bienes de nuestro país? ¿De las muertes por desnutrición, por hambre, por frío, por enfermedades curables?

 

Sin esto, no hubiera habido tupamaros tirando tiros y asaltando bancos y los militares hubiesen seguido tomando mate y grapa en los cuarteles y no se les habría metido en la cabeza de que  torturar era importante, porque sino no se obtiene información  y nadie hubiese desaparecido.  Y yo me habría dedicado a la medicina en lugar de terminar como fakir involuntario en la trituradora militar…

 

 

¿Como podremos decir que las  que las cosas del pasado no van a suceder más? Estas cosas pueden volver a pasar si las condiciones que las generaron se repiten. Esto es lo más espantoso: que otra vez se den  condiciones para una rebelión armada.

 

 

Por eso importa que aparezcan para reconocer su papel en esta tragedia, los que amasaron sus fortunas con el producto común de la sociedad y que se sentaron en los cómodos sillones gubernamentales para robar descaradamente y generar la miseria que todavía mancha la faz del Uruguay y de la cual es tan difícil salir.

Que empiecen  ellos, a decir que la responsabilidad primera es de ellos y sus antecesores. Y que reconozcan que esto empezó cuando ellos abandonaron los principios de justicia de Artigas, de Saravia, de Battle y Ordoñez para dedicarse a saquear el país

 

Que reconozcan que sin ellos, el enfrentamiento entre tupamaros y militares no hubiese ocurrido nunca.

 

Y por ahí estaremos dando el primer  paso adelante para que nunca más pase lo que pasó.

 

 

Henry Engler

MD, Professor

Faculty of Medicine and Faculty of Sciences

University of the Republic, Uruguay

Consultant

Dept. of Nuclear Medicine

Uppsala University Hospital

Sweden

Henry Engler
"Yo no tengo el culo sucio"
De Fidel Castro y el periodismo basura
“YO NO TENGO EL CULO SUCIO” (*)

Buenos Aires, 15 de agosto (Por Juan Carlos Camaño (**), ANC- UTPBA).- El video juego, muy desplegado en Los Angeles, consiste en matar mexicanos que intentan sortear el muro edificado por EE.UU. contra los inmigrantes. Por cada muerto, un punto. Y si se mata a una mujer embarazada, dos puntos.

Millones de mujeres no pueden salir de Africa, acorraladas por el hambre, la miseria, el sida y la violencia en diversas manifestaciones. Cientos de mujeres no lograron escapar de Ciudad Juárez, México, antes de ser violadas, decapitadas, asesinadas.

Como tampoco lo logran las que procuran abandonar países azolados por la miseria y el crimen sistemático: Guatemala, El Salvador, Nicaragua, o el Este de Europa. Sin embargo, el periodismo pigmeo, o vinculado a la mafia cubana instalada en Miami, no deja de hablar de una médica cubana a la que el Estado cubano –por sobrados motivos- no la deja salir de su país.

Millones de mujeres, con sus hijos a cuestas, no saben dónde refugiarse y cómo escapar del Líbano, prisioneras de los incesantes bombardeos comandados por Israel, con el beneplácito de EE.UU. e Inglaterra y la inoperancia –cuando no complicidad- de unas Naciones Unidas siempre desbordadas por los desplantes guerreritas-genocidas del imperialismo norteamericano.

Decenas de miles de mujeres intentan cada día salirse de la línea de fuego trazada por Israel en la Franja de Gaza, en lo que es una verdadera carnicería contra el pueblo palestino.

Millones de mujeres en Irak y Afganistán gritan y lloran desconsoladas, reclamando se las libere de vivir sometidas a una invasión que ya ha mutilado y enterrado en fosas comunes a decenas y decenas de miles de niños, mujeres y hombres.

Sin embargo, el periodismo basura -y quienes le dan de comer- pretendió incomodar al presidente de Cuba, Comandante Fidel Castro, agitando la historieta de una médica cuyo hijo -residente en la Argentina- se las vio en figurillas para desmentir una acusación que se le hiciera por televisión: “haberse quedado con dinero del Estado cubano, destinado a la compra de instrumental médico en Japón”.

”Yo no tengo el culo sucio”, contestó el susodicho, tartamudeando. “Ni yo ni mi madre tenemos el culo sucio”, alzó la voz el señorito. Figura mediática de la hipocresía mediática que no dispone, jamás, de diez, veinte, o treinta minutos por día, todos los días, para que los hijos de millones de madres humilladas en su condición humana, expliquen qué significa la barbarie desatada por EE.UU. en este mundo: vejando, matando y mandando a matar de hambre y a tiros a millones de mujeres, niños y hombres, aprovechándose de políticos genuflexos y del dominio de los grandes centros de información y comunicación.

Millones de mujeres en Africa, Asia, América Latina, Europa e, incluso, en EE. UU. viven con menos de un dólar por día, no sabiendo cómo escapar a semejante prisión inhumana, que expone las vidas de sus hijos y las de ellas mismas, a una lacerante tortura cotidiana. A millones de mujeres se las controla en EE.UU., a través de cámaras de videos colocadas en la vía pública y mediante la violación de correos electrónicos, de todo tipo de correspondencia; incluyendo las archiconocidas pinchaduras de sus líneas telefónicas. Sin embargo, el periodismo basura, y quien en esta ocasión le puso la papa en la boca, sigue delineando los trazos burdos y forzados de la “heroína anticastrista”, mientras miles de millones de mujeres continúan siendo víctimas de un sistema -comandado por la voracidad norteamericana- dispuesto a quemar la tierra, para robárselo todo.

Pero el ruido montado con la “heroína” y su hijo, el señorito sospechado de malas artes, no alcanza para disimular las huellas de la barbarie “democrática” y “libertaria”, de los Bush, las Condoleezza, los Blair, los Olmert y un número todavía significativo de alcahuetes y serviles (ANC-UTPBA).

(*) Nota publicada en la revista “La Utpba” de agosto de 2006
(**) Periodista. Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)

Hasta cuando? por Eduardo Galeano
 
¿Hasta cuando?

Eduardo Galeano
La Jiribilla


Un pais bombardea dos paises. La impunidad podria resultar asombrosa si no fuera costumbre. Algunas timidas protestas dicen que hubo errores. ¿Hasta cuando los horrores se seguiran llamando errores?

Esta carniceria de civiles se desato a partir del secuestro de un soldado. ¿Hasta cuando el secuestro de un soldado israeli podra justificar el secuestro de la soberania palestina? ¿Hasta cuando el secuestro de dos soldados israelies podra justificar el secuestro del Libano entero?

La caceria de judios fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desemboco un antiguo rio de espantos, que habia atravesado toda Europa. ¿Hasta cuando seguiran los palestinos y otros arabes pagando crimenes que no cometieron?

Hezbolla no existia cuando Israel arraso el Libano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuando nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo?

Iraq, Afganistan, Palestina, Libano¡Ä ¿Hasta cuando se podra seguir exterminando paises impunemente?

Las torturas de Abu Ghraib, que han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros, los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas tecnicas de interrogatorio en la Escuela de las Americas, que ahora perdio el nombre pero no las manas. ¿Hasta cuando seguiremos aceptando que la tortura se siga legitimando, como hizo la Corte Suprema de Israel, en nombre de la legitima defensa de la patria?

Israel ha desoido cuarenta y seis recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuando el gobierno israeli seguira ejerciendo el privilegio de ser sordo?

Las Naciones Unidas recomiendan pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuando las Naciones Unidas seguiran actuando como si fueran otro nombre de los EE.UU.?

Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuando seguira corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega?

La historia se repite, dia tras dia, ano tras ano, y un israeli muere por cada diez arabes que mueren. ¿Hasta cuando seguira valiendo diez veces mas la vida de cada israeli?

En proporcion a la poblacion, los cincuenta mil civiles, en su mayoria mujeres y ninos, muertos en Iraq, equivalen a ochocientos mil estadounidenses. ¿Hasta cuando seguiremos aceptando, como si fuera costumbre, la matanza de iraquies, en una guerra ciega que ha olvidado sus pretextos? ¿Hasta cuando seguira siendo normal que los vivos y los muertos sean de primera, segunda, tercera o cuarta categoria?

Iran esta desarrollando la energia nuclear. ¿Hasta cuando seguiremos creyendo que eso basta para probar que un pais es un peligro para la humanidad? A la llamada comunidad internacional no la angustia para nada el hecho de que Israel tenga doscientas cincuenta bombas atomicas, aunque es un pais que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quien maneja el peligrosimetro universal? ¿Habra sido Iran el pais que arrojo las bombas atomicas en Hiroshima y Nagasaki?

En la era de la globalizacion, el derecho de presion puede mas que el derecho de expresion. Para justificar la ilegal ocupacion de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelies son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal.

¿Hasta cuando los medios de comunicacion seguiran siendo miedos de comunicacion?

Esta matanza de ahora, que no es la primera ni sera, me temo, la ultima, ¿ocurre en silencio? ¿Esta mudo el mundo? ¿Hasta cuando seguiran sonando en campana de palo las voces de la indignacion?

Estos bombardeos matan ninos: mas de un tercio de las victimas, no menos de la mitad. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuando seguiremos siendo antisemitas los criticos de los crimenes del terrorismo de estado? ¿Hasta cuando aceptaremos esa extorsion? ¿Son antisemitas los judios horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los arabes, tan semitas como los judios? ¿Acaso no hay voces arabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista?

Los terroristas se parecen entre si: los terroristas de estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la guerra fria contra el totalitarismo comunista. Y todos actuan en nombre de Dios, asi se llame Dios o Ala o Jehova. ¿Hasta cuando seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbolla son civiles, libaneses, palestinos, israelies, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistan y de Iraq y las invasiones de Gaza y del Libano son incubadoras del odio, que fabrican fanaticos en serie?

Somos la unica especie animal especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de dolares, cada dia, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papa: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuando seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro unico mundo posible?

http://www.lajiribilla.cu/2006/n273_07/273_15.html

Chico Buarque

Una buena respuesta de Chico Buarque, Ministro de Educación de Brasil

 

No todos los días un brasileño (que además es un gran artista) les da una buena y educadísima patada a los estadounidenses. Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal, hoy Ministro de Educación, CRISTOVÃO "CHICO" BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. El joven estadounidense introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta "de un humanista y no de un brasileño", (trampa).

Ésta fue la respuesta del Sr Cristovão Buarque:

"Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. Como humanista, sintiendo riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.

Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada?, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero.

El petróleo es tan importante para el bien de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. Pese a eso, los dueños de las Reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo, subir su precio.

De igual forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el enorme desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. Por lo tanto No podemos permitir q' las reservas financieras sirvan para quemar países enteros, con la voluptuosidad de la especulación.

También, y antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas del genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, tanto como es el patrimonio natural amazónico... sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. Hace poco tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Muy por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero... algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que N. York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad.

De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia.. cada ciudad, con su belleza especial e historia del mundo debe pertenecer al mundo entero. Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares norteamericanos.

Bastará pensar que ellos ya demostraron que 'son capaces' de usar esas armas, pues YA LO HICIERON, con destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo,.. a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda, para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer, y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos, sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Con tanto más cuidado del que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como "Patrimonio de la Humanidad", no permitirán que trabajen, cuando deberían estudiar; tampoco permitirán que mueran, cuando deberían vivir. Por eso, como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero,... mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia sea nuestra. ¡Solamente nuestra ! "

 

NOTA : Este artículo ya fue publicado en el NEW YORK TIMES, el

WASHINGTON POST, el USA TODAY, y en los mayores diarios de EUROPA y del JAPÓN.

En BRASIL y en Latinoamérica este artículo No fue publicado.

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La transición en Cuba

GRANMA  La Habana, jueves 10 de agosto de 2006

La transición ya se produjo, ¡estúpido!

ATILIO A. BORÓN

El problema de salud de Fidel tuvo el efecto de soltar la lengua del ocupante de la Casa Blanca y de la señorita Rice, quienes, dando rienda suelta a su afiebrada imaginación, comenzaron a hablar de la "transición" en Cuba. No solo eso: instaron a los cubanos a levantarse contra las legítimas autoridades del país —en un acto que la OEA y las Naciones Unidas deberían condenar sin más trámite porque constituye un llamado a la sedición hecho por una potencia extranjera— y prometiendo toda clase de ayuda a los insurrectos para la "reconstrucción" de Cuba.

Tamaños disparates éticos y políticos de Washington no sorprenden. Sabemos de la bajísima calidad de la dirigencia imperial y de sus groseros desaciertos en la evaluación de las situaciones más diversas. Con George W. esta involución llegó a su paroxismo, superando lo que en materia de rusticidad intelectual parecía el inalcanzable récord de Ronald Reagan, quien se ufanaba de jamás haber leído un libro en toda su vida. Seguramente que, cuando el presidente norteamericano y su secretaria hablan de "transición", estarán pensando en las delicias del "cambio de régimen" que con tanto éxito impusieron en Afganistán e Iraq que, gracias a sus afanes, fueron bendecidos por una ola de prosperidad y bienestar que son la envidia de todo el mundo.

Cuando en la campaña electoral de 1992 Bush padre se iba por las ramas, Clinton le dijo: "¡Es la economía, estúpido!" Algo parecido habría que decirle ahora al hijo, doblemente merecedor de tal calificación.

En Cuba la transición ya se produjo, y tuvo lugar el Primero de Enero de 1959. Una doble transición: de la dictadura a la democracia, y del capitalismo al socialismo. Contrariamente a lo que piensa la clase dominante del imperio y sus epígonos en la periferia, la democracia poco o nada tiene que ver con el multipartidismo que la señorita Rice pretende exportar a Cuba. Su propio país es una muestra perfecta de que un sistema bi o multipartidario puede ser la fachada ideal tras la cual se oculta una feroz plutocracia, es decir, un gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos.

Como teórico de la democracia, prefiero a Jean-Jacques Rousseau antes que Bush y Rice, sobre todo cuando aquel la definía como un régimen social donde no había nadie que fuera tan pobre como para tener que venderse ni otro tan rico como para poder comprarlo. Bajo este riguroso parámetro, las supuestas democracias latinoamericanas —esas que con arrogancia le piden a Cuba que inicie una transición política— aparecen como lo que son: modestísimos regímenes pos dictatoriales (pos Videla, pos Pinochet, pos Stroessner, etc.) que poco, muy poco, tienen de democrático.

Transición también al socialismo: transición compleja, dificultada y entorpecida por medio siglo de bloqueo —el más prolongado jamás conocido por la historia de la humanidad— y empecinadamente sostenido por la mayor superpotencia del globo pese a las condenas y pedidos de la ONU, del Papa, de casi todos los gobiernos del mundo (con la lamentable excepción de Israel, el peón regional del imperio) y los reclamos de la opinión pública mundial. Pese a los atentados contra la vida de Fidel, al terrorismo organizado y financiado por el gobierno norteamericano, a los sabotajes y al criminal bloqueo económico, Cuba garantiza a sus ciudadanos niveles de atención médica, educación, salud y seguridad social incomparablemente superiores a los de los gobiernos "democráticos" de América Latina, y tan buenos o mejores que los de los países más desarrollados. No hace falta mucho esfuerzo para imaginar lo que podría haber logrado Cuba de no ser por la permanente hostilidad y agresión del imperio.

Fidel es la personificación de este logro extraordinario. Es el Espartaco triunfante, que derrotó a la Roma americana, el Quijote indoblegable que sintetiza la clarividencia de Martí, el heroísmo del Che y la férrea voluntad de Ignacio de Loyola. La demostración práctica de que otro mundo es posible, incluso para un pequeño país situado a unas pocas millas del imperio y a pesar del bloqueo. Es un ejemplo que demuestra que el socialismo no es una utopía sino, como lo recordaba Mariátegui, creación heroica de nuestros pueblos. Por eso la ejemplaridad de la Revolución cubana es insoportable e imperdonable para el imperialismo y sus aliados.

(Tomado de Página 12)

 
Fidel Castro

No hay quien pueda, con la gente marinera... marinera, luchadora, que lucha por su bandera...

EL FIDEL CASTRO QUE YO CONOZCO

 

Por Gabriel García Márquez

 

 

Su devoción por la palabra.  Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.

 

  Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

 

  José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

 

  Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.

 

  Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

 

  Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas...pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

 

  Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.

 

  Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

 

  Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día.Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.

 

  No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.

 

  Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

 

  En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada, puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: Él lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales- hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

 

  Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de trasmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciable, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

 

  Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que u enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

 

  Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.