SENTIDO

Veronika Engler

Se puede intentar banalizar los sentimientos y vivencias agenas, se pueden ignorar, pero no por eso van a adejar de ser ciertas ni de existir.

Una persona que ha vivido un infierno de cárceles y torturas, puede si así lo siente, querer olvidar todo, perdonar a sus agresores y torturadores y quizás necesite cerar los ojos al pasado para poder mirar hacia adelante, cada persona es un mundo en su complejo engranaje y razonamiento.

Como cualquiera de esas personas, tengo derecho a expresar lo que siento al respecto de lo que me toco vivir. El período de terrorismo de estado golpeo duro, y no solo a quienes decicieron protagonizar los hechos por medio del accionar, también a quienes nos toco nacer o ser niños en esa época y que poco o nada teníamos que ver con la lucha armada y la represión estatal.

El ser niños no fue suficiente razón como para que se nos eximiera de sufrir las consecuencias represivas directa o indirectamente, nos toco crecer en dictadura y padecerla.

A nivel personal todos y cada uno de nosotros tiene derecho de pensar como quiera, de olvidar o de recordar el pasado, de estrecharse las manos con los represores o incluso de abrazarse con ellos si así lo quiere, pero la cosa cambia cuando los criterios personales quieren ser impuestos a los demás.

Hasta un niño tiene capacidad de dicernir que no está permitido torturar, que no hay razón que lo justifique, que no se pueden violar los derechos humanos, asesinar y desaparecer gente, secuestrar niños, encarcelarlos y verduguearlos como se hizo en ese período, no hay mucho que pensar al respecto, simplemente no se puede permitir, quien lo hizo tiene que ser debidamente castigado. Ni que hablar de que a un torturadoro a un represor no se le puede entregar un arma y poder sobre otras personas. Es como darle a un pedófilo trabajo en un jardín de infantes.

La espera

Una madre y tres niños habitan el desconcierto

viven el día y presienten el miedo que acecha

que sorprende y atrapa, que mutila y no ceja.

Víctimas del capricho humano esperan

¿qué límite romperán esta vez las bestias?

¿que muro sin puertas?

Rodean la manzana de autos y uniformes

sus armas destellan, sus botas pisan firmes, ponderosas

ante cuatro pares de ojos que observan

que callados interrogan, que mudos esperan.

Los soldados irrumpen en la casa, la dan vuelta

son varios, nada dejan; libros de sospechoso contenido

discos de música vieja, rompen también los colchones

las plantas y las macetas, tiran todo por el piso

no respetan, ni la edad de los niños, ni sus rostros de tristeza.

Se sienten grandes y fuertes, lo demuestran

ríen con altas voces, juegan con armas negras

huelen a sudor y humo, a abuso de poder apestan.

Todo tocan, rompen y desordenan

estos seres sin conciencia de nuestra casa se adueñan

tantas veces en trece años que la herida no cierra

los ojos lloran sin lágrimas, los labios tiemblan.

Cuando de allí se retiran, no hay palabras

nos miramos a los ojos y poco a poco

construimos en silencio nuestra vida

para seguir en la espera.

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Latest comments

13.01 | 03:50

Donde se consigue "Una historia que ni es cuento" ?.
Un abrazo:

...
28.12 | 11:12

Hej Veronika!

Hoppas jag kommit rätt, jag heter Annika Vogel och är enhetschef på Safiren.

Kontakta gärna mig på Annika.vogel@uppsala.se

Hälsningar
Annika

...
12.12 | 17:32

Estoy totalmente de acuerdo con Jorge Zabalza. Todo lo que aqui escribe es tan veraz y elocuente que no deja lugar para que los involucrados salgan a defenderse

...
11.12 | 07:09

genial sin motor chico no arranca

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