Anulemos la ley caduca

La Ley de Caducidad de la Pretención Punitiva del Estado

”No existe sociedad democrática con criminales protegidos y donde el Poder Judicial esté atado de manos para actuar con independencia” Comisión Nacional por la anulación de la Ley e Caducidad.

La Ley de la Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado no permite que se castiguen los crímenes cometidos contra la sociedad por los militares y policías durante el período de dictadura. Esta Ley ampara el terrorismo de Estado, es  inconstitucional porque impide que el Poder Judicial actúe de forma independiente y anula  las garantías democráticas. Viola además tratados del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Si la Ley de caducidad no se anula, no se podrá investigar los casos que en ella se amparan.

Cuando la ley de Amnistía concedió como beneficio extraordinario la reducción de la pena, computando tres días por cada día de prisión en los casos de culpabilidad, lo hizo a raíz de las condiciones inhumanas en que los presos de nuestro país estuvieron recluídos, a raíz del aislamiento y la tortura que sufrieron durante todos esos años. Un año en el infierno fue computado como tres años de prisión. Los culpables y sus encubridores aceptaron de esta manera que la reclusión de las/os presos fue infrahumana. Mientras la Ley de Amnistía obligó a investigar y a juzgar nuevamente los casos de detenidos por crímenes graves y estableció una amnistía parcial, la Ley de Caducidad absolvió los crímenes de lesa humanidad, dicha impunidad abarcó a los policías y militares. Esta ley impide que el Poder Judicial actúe de forma libre para conocer la verdad y juzgar a los responsables que aún no han pagado por sus delitos.

Se fomenta la ”teoría de los dos demonios” como forma de justificar la tortura y la represión, sin siquiera tener en cuenta que dichos métodos no fueron dirigidos solo a los guerrilleros, sino que abarcaron y afectaron a toda la sociedad. Lo que sucedió en nuestro país no fue simplemente un enfrentamiento entre militares y subversivos con las consecuencias que esto acarrea y aunque así hubiera sido, no hay razón suficiente que justifique los crímenes que se cometieron durante ese oscuro período de nuestra historia.

Tampoco se tuvo en cuenta el hecho de que muchos de los crímenes por los que se juzgó a los detenidos fueron reconocidos bajo tortura. Se sabía lo que los militares eran capaces de hacer, no dudaron en vejar a sus prisioneros, asesinar e inclusive desaparecer gente, no dudaron en secuestrar niños inocentes ni en aterrorizar a las familias.

La campaña por anular la Ley de Caducidad es sin ser politico-partidaria una responsabilidad moral y ética que nos concierne a todos. Los DDHH deben ser protegidos y van más allá de los partidos o sectores a los cuales pertenecemos.

Sin importar a quien votes el 25 de octubre, o inclusive si no pensás votar a nadie,  es importante que contribuyas a dar un espacio, un rostro a la verdad que todos tenemos derecho a conocer y que debemos exigir sin justificar los horrores que se cometieron durante la dictadura convirtiendonos en complices. Votá por el SI, por anular y declarar inexistentes los artículos 1,2,3 y 4 de la Ley No. 15848, que el trabajo de quienes recogieron las firmas para llegar a este pleibicito no haya sido en vano. Sé consciente de que este tema no se va a terminar si no se anula la Ley de Caducidad, no se puede cerrar un capítulo en la historia si las herídas aún sangran, si hay casos en los que no se sabe la verdad. ¿Como pedirle a alguien que olvide la muerte de sus padres, de sus hermanos, de sus hijos, de sus compañera/os, como exigir a una persona que deje de honrar a sus muertos…?

En nombre de quienes fueron secuestrados, asesinados, torturados, encarcelados en condiciones inhumanas, de quienes sufrieron arbitrariedades, de los hijos que crecieron sin sus padres, en nombre de todos nosotros, levantemos la voz para exigir verdad y justicia.

Ésta es nuestra historia, hay que construir el futuro de manera responsable, debemos cuidar el derecho a la memoria y decir nunca más al terrorismo de Estado.

Veronika Engler

Sentido

Se puede intentar banalizar los sentimientos y vivencias agenas, se pueden ignorar, pero no por eso van a adejar de ser ciertas ni de existir.

Una persona que ha vivido un infierno de cárceles y torturas, puede si así lo siente, querer olvidar todo, perdonar a sus agresores y torturadores y quizás necesite cerar los ojos al pasado para poder mirar hacia adelante, cada persona es un mundo en su complejo engranaje y razonamiento.

Como cualquiera de esas personas, tengo derecho a expresar lo que siento al respecto de lo que me toco vivir. El período de terrorismo de estado golpeo duro, y no solo a quienes decicieron protagonizar los hechos por medio del accionar, también a quienes nos toco nacer o ser niños en esa época y que poco o nada teníamos que ver con la lucha armada y la represión estatal.

El ser niños no fue suficiente razón como para que se nos eximiera de sufrir las consecuencias represivas directa o indirectamente, nos toco crecer en dictadura y padecerla.

A nivel personal todos y cada uno de nosotros tiene derecho de pensar como quiera, de olvidar o de recordar el pasado, de estrecharse las manos con los represores o incluso de abrazarse con ellos si así lo quiere, pero la cosa cambia cuando los criterios personales quieren ser impuestos a los demás.

Hasta un niño tiene capacidad de dicernir que no está permitido torturar, que no hay razón que lo justifique, que no se pueden violar los derechos humanos, asesinar y desaparecer gente, secuestrar niños, encarcelarlos y verduguerlos como se hizo en ese período, no hay mucho que pensar al respecto, simplemente no se puede permitir, quien lo hizo tiene que ser debidamente castigado. Ni que hablar de que a un torturadoro a un represor no se le puede entregar un arma y poder sobre otras personas. Es como darle a un pedófilo trabajo en un jardín de infantes.

 

 

La espera

 

Una madre y tres niños habitan el desconcierto
viven el día y presienten el miedo que acecha
que sorprende y atrapa, que mutila y no ceja.

Víctimas del capricho humano esperan

¿qué límite romperán esta vez las bestias?

¿que muro sin puertas?

Rodean la manzana de autos y uniformes

sus armas destellan, sus botas pisan firmes, ponderosas

ante cuatro pares de ojos que observan

que callados interrogan, que mudos esperan.
Los soldados irrumpen en la casa, la dan vuelta

son varios, nada dejan; libros de sospechoso contenido

discos de música vieja, rompen también los colchones
las plantas y las macetas, tiran todo por el piso

no respetan, ni la edad de los niños, ni sus rostros de tristeza.

Se sienten grandes y fuertes, lo demuestran

ríen con altas voces, juegan con armas negras

huelen a sudor y humo, a abuso de poder apestan.
Todo tocan, rompen y  desordenan

estos seres sin conciencia de nuestra casa se adueñan

tantas veces en trece años que la herida no cierra

los ojos lloran sin lágrimas, los labios tiemblan.

Cuando de allí se retiran, no hay palabras
nos miramos a los ojos y poco a poco
construimos en silencio nuestra vida

para seguir en la espera.

Veronika Engler

FUNDAMENTO DE VOTO

(con los ñoquis del 29)

Perdió más de cien mil votantes, lo dejaron en banda muchos de los caudillos blancos del interior, pero no lo conmovió la gran derrota, desde lo alto del balcón habló a la ciudadanía con gesto de dios bajando a la tierra, típico de Mussolini, de Jorge Pacheco Areco, de la megalomanía fascista. Fracasado el impresentable Lacalle, Pedro Bordaberry surge como conductor del viejo-nuevo frente unido de la clase dominante, el pacto clasista y combativo que festejaron sus bases sociales en la Rambla de Pocitos. Los dueños del Uruguay son insaciables, quieren más y más, por eso muestran la firme voluntad de recuperar el control del gobierno, la gerencia de sus grandes negociados que dan vida a los pequeños negocios. No les alcanza conque el Pepe se vista de traje, se peine a la gomina y les rinda pleitesía en ADM y en Buenos Aires. Quieren controlar directamente el aparato del Estado. ¡Alerta! Pachecato en puerta.

El mismo 25 de octubre, lágrimas de cocodrilo por los difuntos plebiscitos, la tristeza de no haber sido en primera vuelta, los tres tigres progresistas tendieron el brazo hacia sus contendores: "no hay diferencias insalvables en los programas", "no son dos modelos de país lo que está en juego, sino dos formas diferentes de gobernar". Intercambio de mutuas promesas con ministerios y cargos en entes autónomos, jugando a quién es más democrático y liberal. Se podrán decir "perritos falderos", "asesinos" o que "en sus filas hay gente de la dictadura", pero son escaramuzas menores de una campaña electoral entre gentilhombres.

Antaño también me embarcaba fácilmente tras falsas promesas de falsos profetas, pero ahora me cuesta tragarme esas pastillas, a fuerza de reja y palo me he vuelto desconfiado. Además no me gustaría quedar como un tonto, gritando "¡viene el lobo, viene el lobo!" mientras los tres tigres, cual tiernas caperucitas rojas, se arrojan en brazos de los lobos como antes se abrazaron con las culebras. Una vez más intentarán conciliar con la clase dominante al tiempo que con seductoras canciones de cuna, que hoy dicen una cosa y mañana la contraria, intentarán acariciar los ensueños de esos miles de militantes que cada día renuevan su credulidad con alegría y entusiasmo.

La ley de caducidad fue declarada inconstitucional por todas las instituciones constitucionales y repudiada por todos los organismos internacionales de derechos humanos. Cuando militantes independientes y vecinos sueltos ya habían recogido más de 150.000 firmas para anular esa infame ley, un Congreso del Frente Amplio resolvió incorporarse a la recolección. Después que se entregaron en la Corte Electoral las firmas necesarias plebiscitar la anulación, el "señor presidente" se dignó sugerirnos que debía ser anulada. Ahora sí, los militantes del Frente, en particular del MPP y el PCU, creyeron que se cumpliría lo resuelto por el Congreso y los grandes caudillos se pondrían al hombro la lucha por verdad y la justicia. Error, grueso error.

Hubiera bastado conque Mujica y Astori convocaran en la televisión a votar la papeleta rosada, para que el plebiscito triunfara, pero no, prefirieron el camino solapado, los metamensajes (perdonar a los criminales que colaboren, no meter en cana viejos militares) que resquebrajan la endeble de los pusilánimes. No tuvieron la honestidad intelectual suficiente para explicar en voz alta sus razones para mantener vigente la ley de caducidad,  un silencio escandaloso, desconocieron al congreso sin explicar nada. Los más fieles interpretaron el código subliminal inmediatamente, tampoco dieron la cara sino que optaron por una retorcida maniobra cuyos resultados fueron públicos: votos de todos los sectores frenteamplistas sin la papeleta rosada, un esquinazo ético y moral tremebundo, deslealtad vergonzante y vergonzosa, puñalada trapera.

Rindieron la justicia frente al poder sin el menor escrúpulo, una guiñada al partido de la impunidad, un claro mensaje de respeto a los acuerdos subyacentes o sobrevolantes del Club Naval (1984) y a las transas desarmadas  entre prisioneros y torturadores del Batallón Florida (1972).

 No  dan garantías, nada indica que el segundo gobierno del Frente Amplio vaya a anular la ley de caducidad, por el contrario, la experiencia con el actual gobierno,  induce a creer que, con seguridad, sufriremos más esquinazos infamantes. Tanto está yendo el cántaro al agua que, tal vez, los más politizados recuperen cierta independencia de criterio pasando a ejercer su derecho inalienable de pedir cuentas a los dirigentes. 

Pese al sabotaje y el ominoso silencio, un millón ciento cinco mil uruguay@s votaron anular la ley de caducidad. Quedará para siempre la incógnita de cuántos electores habría votado por mantener su vigencia, eso no se sabrá nunca, pues los motivos para no meter la papeleta rosa pueden ser desinformación o desinterés, pero no necesariamente un apoyo a la impunidad. De todas maneras ha sido un buen resultado teniendo en cuenta lo exiguo de las fuerzas que salieron a la calle para golpear electoralmente la impunidad.

No sé si la cifra de LA REPUBLICA será exacta -Fassano suele mentir y desfigurar- pero, haya habido o no 200.000 personas en la marcha  del 20 de octubre, lo cierto es que fue la movilización más grande de toda la campaña electoral, una multitud de todas las edades, desde los liceales a los sobrevivientes de la cárcel y el exilio, la juventud trabajadora y universitaria, los sindicatos, las cooperativas de vivienda, no faltó nadie. Algunos tuvimos la ingenuidad de creer que al otro día, en el acto final del Frente Amplio, Mujica se sentiría obligado a deslizar alguna opinión para dar respuesta a esa multitud vestida de rosa...sigo siendo un nabo de aquellos.

De las decenas de miles que llenaron la Avenida Dieciocho, alrededor de 14.500 votamos solamente las papeletas del SI. Fuimos pocos para que les preocupe a los soberbios, pero fuimos los suficientes para darnos aliento y seguir luchando, porque esa actitud clara expresa ideas muy claras, la opción consciente de hacer saber que se existe, que andamos por ahí, sueltos, desilusionados del sistema y de la partidocracia electoral, fragmentados en pequeñas organizaciones y núcleos, atomizados pero al acecho, prontos a luchar por la transformación revolucionaria de la sociedad.

Unos 300 compañer@s tuvieron la oportunidad de participar en la pintada de la madrugada del 17 de octubre, mucha gente movilizada para estos tiempos y nuestras precarias condiciones. La causa por juicio y castigo al terrorismo de estado es justa, sigue siendo entendida la justicia de esa lucha por esa juventud que desmiente la teoría de que al morir los dos demonios, morirá el terrorismo de estado y todo será paz y felicidad en un Uruguay Progresista, sin memoria ni verdad. No derrotaron las ideas, la derrota en el plebiscito fue apenas en el campo electoral.

En cambio, los que emprendieron la retirada y se escondieron están siendo derrotados por su ambigüedad política y su conducta desleal, crearon una situación propicia al desengaño y a la división interna. Ahora me vienen a convidar para votar en el ballotage por un gobierno que interprete como Tabaré Vázquez el artículo 4 de la ley de caducidad, un gobierno que cada tanto, luego de ingentes esfuerzos de las organizaciones de DDHH, encarcele un torturador en su cárcel privilegiada, mientras 350 terroristas seguirán paseando sus reales por las calles de la impunidad. Me vienen a convidar a tanta mierda. No quiero más interpretaciones presidenciales inconstitucionales, quiero nulidad y nulidad de la ley de caducidad. No hay garantías, no los voto más.

Para convencerme de que sí quieren, podrían anular la ley en este mes de campaña por el ballotage, nada se los impide, es apenas un cachito de voluntad política. O al menos que los candidatos se comprometieran públicamente a anularla apenas pase el acto electoral....no pueden hacerlo, sus compromisos con los impunes se lo impiden. No me dan garantías contra la derecha y no me dan garantías de juicio y castigo, por eso el 29 meteré una papeleta rosada en el sobre. Así de frente lo digo.

Voto rosado por la juventud rebelde y decidida a luchar contra la impunidad del terrorismo de Estado. Para autoconvocarnos a continuar movilizados. Para meter las papeletas que faltaron vergonzosamente en demasiados sobres frenteamplistas.

Por los compañer@s asesinados y desaparecidos, por l@s miles de torturad@s, el 29 de octubre meteré una papeleta rosada en la urna del ballotage.

Jorge Zabalza

EL CUENTO QUE NO ACABA

Es increíble comprobar la poca memoria que tienen los que hoy siguen tildando de criminales a quienes han saldado las cuentas que les endilgaron en el pasado, con años de cárcel y sufrimiento. Las “nuevas víctimas”, atacan con el mismo tipo de argumentos con el que arremetían en la época en que luchaban contra la “sedición”, mientras robaban a mansalva junto a los políticos corruptos. La red represiva, atrapaba todo lo que pudiera ser considerado “sospechoso”, o pudiera ser capaz de “delinquir”; esta palabra tenía, en ese momento, un significado muy amplio: estudiantes de pelo largo, apariencia “descuidada”, pasado político “dudoso” y podría seguir todo el día enumerando los motivos que determinaban que una persona recibiera vapuleos, encarcelamiento o secuestro. Hoy, los familiares de estos nuevos “presos políticos”, se dan el lujo de escribir en la web, difamando con nombre, apellidos y fotografías, a ciudadanos que han hecho más por el país y la humanidad en los años posteriores a su liberación, que ellos en toda una vida en libertad, una vida dedicada a sembrar horror y muerte. Se puede argumentar y discutir mucho sobre lo que pasó en nuestro país durante esos años, podemos contar las muertes, las acciones y analizar hasta el cansancio los acontecimientos acaecidos. Podemos tratar de dilucidar quiénes eran más bárbaros o más asesinos. No obstante, nos olvidamos de un hecho fundamental: ¿quiénes fueron los que pagaron las culpas de lo ocurrido?, ¿quiénes soportaron tortura y duros encarcelamientos?, ¿qué familias se vieron afectadas? No fueron los militares y quienes los rodeaban, de eso pueden estar seguros.

Gracias a organismos que defienden los DD.HH y al trabajo constante de hormiga, realizado por las organizaciones de familiares de presos y desaparecidos, se han investigado los crímenes que la Ley de Caducidad permite investigar, o sea, aquellos crímenes comprendidos en el Artículo 4º.- “Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos precedentes el Juez de la causa remitirá al Poder Ejecutivo testimonios de las denuncias presentadas hasta la fecha de promulgación de la presente ley referentes a actuaciones relativas a personas presuntamente detenidas en operaciones militares o policiales y desaparecidas así como de menores presuntamente secuestrados en similares condiciones”.

Es oportuno esclarecer algunos puntos, ya que la amnesia que afecta a la extrema derecha, no les permite recordar lo que sucedió en nuestro país durante los oscuros años de dictadura e, inclusive, antes de ellos.

Cuando hablan de los “asesinos y terroristas” y acusan a siniestra (nunca a diestra), a expresos políticos de la dictadura militar, se olvidan de que a varios de esos presos se les computó tres años de cárcel por cada uno de los que estuvieron en cautiverio, justamente, a raíz de las condiciones inhumanas a las que se vieron sometidos durante dicho encarcelamiento. Los rehenes, por ejemplo, incomunicados, sometidos a continuos traslados y torturas físicas y síquicas durante años, se encuentran entre los presos que no fueron amnistiados, salieron de la cárcel con libertad anticipada, viéndose obligados a presentar garantes y a firmar cada seis meses, hasta que varios años después, se les concedió, por fin, la anhelada libertad. Ergo, todos ellos pagaron un alto precio mientras cumplían la condena que le imputaron. Pagaron. Inclusive. por las confesiones arrancadas bajo terribles torturas. ¿No es acaso justo, que los militares que cometieron crímenes, paguen también y sean juzgados y encarcelados por ello?, sin quitarles dientes ni ojos, ya que no se pretende aplicar la Ley del Talión ni el código de Hammurabi.

Hagamos memoria

La Ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado (Ley 15.848) entra en vigor en 1986 y deja en la impunidad graves violaciones a los derechos humanos, cometidas antes y durante el golpe. Conforme a esta ley, no se puede procesar y sancionar al personal militar y policial responsable de violaciones de derechos humanos cometidas antes del 1 de marzo de 1985. Por suerte, esta ley, dejó afuera algunos casos que han permitido que haya denuncias contra civiles y militares. Como Amnistía Internacional cita: "La desaparición forzada es un crimen internacional, cuya práctica sistemática constituye además un crimen contra la humanidad," y la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, sostiene que es un delito continuado o permanente mientras no se establezca con certeza el destino o paradero de la víctima.

¿Qué fue, a grandes rasgos el Plan Cóndor?

El Plan Cóndor fue la coordinación represiva concertada entre los gobiernos paraguayo, boliviano, brasileño y uruguayo para acabar con la “subversión” durante la década de los 70 y principios de los 80. A comienzos de la década del 90 se descubrieron en Paraguay, documentos secretos de la policía política paraguaya. Estos documentos, llamados los archivos del terror informan sobre el accionar de esa fuerza y sobre la coordinación que hubo entre los gobiernos militares sudamericanos durante esas décadas para perseguir a sus opositores políticos, que eran detenidos en cualquier país y luego trasladados a su país de origen, lo que implicaba el desconocimiento absoluto de fronteras y la utilización de métodos ilegales de represión. Paradójicamente, lograron una unión entre los países latinoamericanos que los gobiernos democráticos no han logrado, llegaron a acuerdos que les permitían reprimir y matar a lo largo y ancho del continente. El papel principal de la represión uruguaya fue el de trasladar comandos uruguayos a Argentina; secuestraban, torturaban y desaparecían a exiliados uruguayos en ese país. Un gran número de uruguayos desaparecieron en  tierras vecinas. La mayoría de ellos fueron llevados al centro clandestino de detención llamado Garaje Olimpo. Algunos fueron trasladados a Uruguay, todavía su destino es desconocido.

Operación Zanahoria

Por si fuera poco y para tratar de ocultar los crímenes cometidos, se llevó a cabo  en el año 1984 la Operación Zanahoria, donde se removieron los restos de los detenidos enterrados en predios militares, para eliminar las pruebas y enterrar los restos de todos los desaparecidos en fosas comunes. La Fuerza Aérea de Uruguay admitió que al menos 21 uruguayos y cinco argentinos, fueron trasladados en dos vuelos clandestinos para ser asesinados, y confirmó por escrito, la existencia de al menos dos vuelos trasladando detenidos durante las dictaduras en Argentina y Uruguay, todo esto en el marco del Operativo Cóndor.


Crímenes

Entre los crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas, se encuentran estudiantes asesinados por el escuadrón de la muerte, los asesinados como represalia por la muerte del coronel Trabal, los comunistas fusilados en la calle frente la sede de la seccional 20, los que fallecieron a causa de las tortura, los homicidios del diputado Héctor Gutiérrez Ruiz y del senador Zelmar Michelini. El asesinato de la nuera del poeta Juan Gelman, secuestrada en Buenos Aires en el año 1976. María Claudia tenía 19 años y estaba embarazada, su esposo fue asesinado y ella fue llevada desde el centro clandestino Automotores Orletti a Montevideo, allí nació la hija de María Claudia, que fue encontrada por Gelman en Uruguay, donde había sido entregada a un policía, la joven no conoció su verdadera identidad hasta los 23 años, hoy es una de las tantas voces que exige la verdad. Anatole y Victoria, hijos de Victoria Grisonas y Roger Julién (también desaparecidos), los hermanos fueron transportados a Montevideo para luego ser entregados a una familia en Chile, que los abandonó en la ciudad de Valparaíso. Mariana Zaffaroni, que fue entregada a un miembro del Servicio de Información del Estado (SIDE) argentino.

Cuando hablamos del secuestro de niños, yo les pregunto ¿cuáles eran las culpas de esos menores? Es imposible imaginar lo que les tocó vivir y lo que aún debe significar en sus vidas el hecho de haber crecido en el seno de familias que no eran las propias y que estaban involucrados, en muchos de estos casos, en la desaparición de sus progenitores. ¿Y la pesadilla de los familiares que durante años los buscaron de forma incansable? ¿Cómo se puede justificar un delito de esta índole? Todavía quedan 4 niños desaparecidos en Argentina. Más de dos centenas de uruguayos, contando hombres, mujeres y niños, desaparecieron durante el régimen militar . La represión en nuestro país, alcanzó a encarcelar aproximadamente 15000 presos políticos. La muerte del doctor Roslik, en San Javier y el encarcelamiento de un varios inocentes, entre ellos un grupo de jóvenes. La violación y tortura a menores de edad. Puedo seguir nombrando víctimas; muertos (dentro y fuera de la cárcel), aquellos compañeros que jamás se recuperaron del encierro y la tortura, aquellos que murieron anticipadamente, luego de haber sido puestos en libertad. Los que perdieron sus trabajos, sus familias. Las propias familias, que vivieron las consecuencias de esa pesadilla durante años y muchas veces soportaron inclusive, después de ser liberados todos los presos, los efectos que dejaron las secuelas de ese encierro bestial. De forma metódica e inhumana, estas “víctimas actuales”, intentaron enloquecer a los que no pudieron matar.

¿Qué podemos hacer?

 No se puede negar que los verdugos no hicieron distinción de edad ni género, en ese sentido fueron generosos e irrestrictos, arremetieron contra niños, mujeres y hombres sin piedad alguna. Si nos olvidamos de esto, caemos en el riesgo de permitir que vuelva a suceder, o de convertirnos en cómplices de estos hechos aberrantes. Miremos a nuestros hijos, familiares y amigos, e intentemos imaginarlos en cualquiera de las situaciones que nombré. Tratemos de pensarlo en carne propia o cercana, sopesemos los hechos, hagamos un balance exhaustivo y tomemos la responsabilidad que nos corresponde, para que jamás se repita. Hay que anular la Ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado, más conocida como Ley de Impunidad o de Caducidad. Firmar para anular esta ley es, sin lugar a dudas, un grano de arena que podemos aportar a esta lucha por defender y rescatar la dignidad y los derechos de los seres humanos.

Veronika Engler

Suecia 2007-12-10

ALARMANTE SILENCIO

Preocupados ante la quietud y el silencio general de los partidos políticos, fuimos muchos los que unimos fuerzas y esfuerzos en la lucha por anular la ley de Caducidad. Desde el exterior, esos ciudadanos que la mayoría del pueblo uruguayo decidió que son ciudadanos de segunda (otra vergüenza), nos apoyaron involucrándose más que muchos "desentendidos" que habitan en el territorio uruguayo. Muchos fueron los que mandaron un aporte económico y quienes no pudieron hacerlo escribieron apoyando moralmente y difundiendo toda la información posible.

Fue gratificante ver a los jóvenes luchando por esta causa que englobaba en un color con poco carácter un significado tan fuerte como el de la vida misma; juntos por la dignidad de un pueblo, nada más ni nada menos que por Justicia y Verdad. He escuchado con asombro el argumento de que a los jóvenes no les importa lo que pasó, que es un capítulo cerrado y que por eso no se llegaron a juntar los votos necesarios para anular esta ley infame. Cuando escucho eso me pregunto si la juventud de la marcha del 20 eran viejit@s disfrazados o algo por el estilo,  l@s que trabajaron duro contra viento y marea tratando de llevar algo de información a la gente ¿qué eran? En la coordinación de vecinos había más jóvenes que veteran@s.

Fue esperanzador ver a tantos jóvenes marchando el 20 en una caravana sin edad que desmentía plenamente la creencia de que este tema se agota con la muerte de los más viejos. Por suerte no se va a agotar nunca, porque mientras existan quienes luchan por defender los Derechos Humanos existe esperanza. Ojala que aunque muera quien muera o nazca quien nazca la lucha por nuestra integridad este siempre vigente.

Hoy siento dolor, pero también siento rabia, mucha rabia cuando se intenta disminuir el significado de este fracaso y se justifica o atenúan las causas que ayudaron a que otra vez se revolcara por el suelo esta esperanza. Cuando pienso que quienes padecen ausencias desde hace años tienen que escuchar estas pobres razones y mentiras, me da vergüenza y cuando intento imaginar lo que sienten, me doy cuenta de que es imposible, porque mi propia rabia y dolor son tan grandes que la de ellos con tantas mutilaciones no entra en mi comprensión y se desborda.

Lo único que tengo claro es que esta lucha no se debe acabar mientras haya una persona a la que se le este negando el derecho a la justicia y a la verdad. Lo puede entender cualquiera que tenga un poco de dignidad y aprecio por los valores humanos. No podemos doblegarnos ante una ley caduca e inconstitucional que a 25 años del final de una dictadura nos somete, limita nuestra justicia y nuestros derechos.

Podríamos hacer una lista enorme de cosas que contribuyeron a la derrota, ¿por qué tuvimos que pelear por el si y no hubo razón para que quienes están en contra hicieran un esfuerzo por argumentar las razones del no?. Peleamos contra la indiferencia, la desinformación, la ignorancia. Bastaba que alguien no quisiera o no supiera por que poner la papeleta rosada para que se transformara en un voto en contra un anónimo voto en contra, flaco, fascista y cómplice como el silencio de quienes callan.

Cuando escucho que se minimiza la importancia de anular esta ley, me parece estar leyendo de nuevo la carta de las hijas de Medina y Gabazo que hace ya un buen tiempo contesté, son argumentos parecidos que quieren hacer creer que los Derechos Humanos son un tema ajeno y pasado de moda, una cantinela antigua que no tiene vigencia en el país del progreso y que unos pocos tienen derecho de conceder perdón a esos "pobres viejitos" que están presos. Lástima que esa decisión no este en manos de quienes aún sufren las consecuencias de el actuar de esos ancianos, que no sean los familiares, madres e hij@s de quienes fueron desaparecidos y asesinados, que no sean quienes fueron arrancad@s de sus familias siendo niñ@s.

La actitud del Frente Amplio fue totalmente irresponsable, me pregunto si el pueblo uruguayo no merece mayor respeto y consideración. Tenemos una ley declarada inconstitucional que no fue anulada ni derogada en todo este período, ¿qué va a pasar ahora?, ¿quién va a darnos una respuesta?

El pasado no es un cuento, lo que vivimos contribuyó a que hoy seamos quien somos, no reniego de mi pasado, no quiero que otros niños tengan que vivir lo que much@s de nosotr@s vivimos en nuestra infancia.

La lucha no se termina, el día que dejemos de pelear por los Derechos Humanos nos convertiremos en un triste rebaño de carneros sin pasado ni futuro.

Esto no quiere instar a la violencia, pero como tantas otras cartas que hoy circulan invitando a manifestarse, quiere invitar a la reflexión.

¡A redoblar compañer@s!

Veronika Engler

DE CARA A UN FUTURO SIN TERRORISMO DE ESTADO

Perdonen el bombardeo, pero hay temas que dan para mucho y se me despertó la verborragia, les escribo en parte para intentar aclarar el panorama y en parte para pedirles que juntos pensemos sobre el futuro y hagamos algo. Reflexionemos, evitemos transformar la política en religión, en ciega creencia y muda aceptación. Seamos responsables e intentemos alcanzar y ejercer la coherencia con ánimo crítico y autocrítico. No creo que el conformismo nos lleve por buen camino, cada vez son menos las cosas que nos asombran e indignan; de a poco se va aceptando y cediendo terreno en temas en los que no se debería hacerlo, se justifica u olvida rápidamente todo lo que golpea nuestros principios. No es posible que nos traguemos la píldora de que todos tenemos que convivir con armonía si ese ”todos” abarca un torturador o un asesino que no fue juzgado y a la víctima con una historia rota y los derechos recortados. ¿Tanto se peleó y se sufrió para llegar finalmente a la conclusión de que la única manera de gobernar es parecerse cada vez a los gobiernos que siempre se criticó y combatió? Nos conformamos pensando que el gobierno de Tabaré hizo más por el tema de DDHH que los gobiernos tradicionales (bueno fuera que no…) en vez de exigirle que anule la ley.

Me cuesta entender lo que veo, estoy dolida desde varios aspectos. Pienso que vivir los fracasos y las victorias de lejos no es lo mismo que vivirlos desde aquí. No digo que sea peor ni mejor, porque la lejanía pinta de ausencia y suele doler mucho, sobre todo cuando se pelea, como se por experiencia que se hace desde el exterior. Por eso también me defrauda el fracaso del SI blanco (voto epistolar). Como uruguaya que vivió después de la dictadura casi veintitrés años en el exterior, sé muy bien que hay gente que se informa a diario de lo que sucede en nuestro país, muchas veces más inclusive que quienes aquí habitan. No son pocas las personas que después de trabajar ponen su tiempo libre al servicio de distintas causas sociales y políticas y tratan de mantener unida a la colonia uruguaya, tarea nada fácil. Me sentí tan uruguaya cuando vivía en Suecia como me siento hoy que vivo en Montevideo y puedo asegurar que lo era. Duele saber que cuando se manda dinero del exterior, se apoyan proyectos o se recibe a otros uruguayos, ya sean políticos o artistas que andan de gira, está todo bien y somos dignos representantes del departamento veinte, pero cuando se trata de reconocer los derechos de nuestra gente en la diáspora, surgen un montón de peros y cuestionamiento, ¿me pregunto a qué le tenemos miedo?

 

La diferencia de vivir el proceso electoral de cerca, es lo que se ve en el día a día, el escuchar la radio de mañana mientras se toma mate y enterarse de las noticias fresquitas, el salir a la calle y hablar con el vecino, con el o la compañer@ de trabajo. Escuchar los discursos de l@s polític@s, ver los gestos y las caras que ponen, sus contradicciones y devaneos, los comentarios… no sé, la sensación térmica y el razonamiento que nos conduce a votar de tal o cual manera y obtener los distintos resultados que después lloramos, festejamos o en el peor de los casos recibimos con indiferencia. El discurso engañoso o doble es más palpable desde aquí, porque escuchamos lo que se dice públicamente de los distintos temas que nos interesan, pero también salimos a la calle y a menos que miremos para otro lado o cerremos los ojos vemos lo que realmente pasa, los resultados de lo malo y lo bueno que hace el gobierno de turno y las víctimas siempre tienen nombre aunque no sepamos cual es o no nos interese.

 

Las estadísticas son números engañosos y frecuentemente maquillados que a muchos no nos cierran. Vivo en un asentamiento y veo el rostro de la pobreza y la miseria sin disfraz, eso ha contribuido a que deseche muchos de los esquemas que tenía en cuanto a la forma de vida y las necesidades de las distintas clases sociales. Montevideo tiene muchas caras y matices, cuando se dan porcentajes se tiene en cuenta una franja de población, pero no la que toca fondo, la que no puede recargar la XO porque no tiene electricidad (en realidad ni agua tienen), o esos que no pueden "disfrutar"  las mejoras porque cayeron fuera del sistema y lo que hay que "inventar" es un sistema para cambiarles la realidad que nos l@s deja levantar cabeza por un problema económico sociocultural tan grande que no se sabe por donde hincarle el diente, les aseguro que eso no se arregla con la implementación de la nueva tecnología en todos los ”hogares”.

 

Cuando leo lo que otr@s compañer@s escriben sobre rescatar la alegría, conservar la esperanza, invertir en el futuro por un camino electoral y confiar en los políticos, no me parece tan sencillo. Esos políticos hicieron tanto compromiso con el poder y quienes lo sustentan que de a poco fueron diluyendo más y más el compromiso con la militancia, las bases, el pueblo. Piden que pongamos esperanza en el resultado de las elecciones y que todos le demos un empujón al FA. Sin embargo la noche del fracaso de la rosada sentimos pena, frustración y también rabia de haber visto en la tele un montón de papeletas del Frente sin el voto a los plebiscitos y de constatar que no nos dio el cuero para lograr la anulación y que nos faltó tan poco que con un pequeño esfuerzo del FA llegábamos. ¿Cuál fue el papel del FA en esta lucha? ¿qué sectores apoyaron y de qué manera? Esa noche del 25 de octubre, muchos frentistas se sintieron defraudados.

Al ver a Lacalle y a Bordaberry me invadió una sensación de deja vu; una unión cocinada de antemano, un oportuno enlace donde se despojaban de sus colores partidarios para adornarse con nuevos símbolos; la bandera diseñada por ellos con este fin, escuchar el himno, don Pedrito sin apellido, el viejo y consabido Dr. Lacalle, el no importan las diferencias (¿qué diferencias?) …en fin, toda esa combinación me olió a fascismo ya experimentado. De cara al ballotage pienso en las diferencias …

 

…después escucho de la boca del progresismo y de los partidos tradicionales, que en realidad los programas de gobierno no tienen gran diferencia, que la diferencia está en como se hace y no en lo que se hace, ¿que nos están vendiendo al módico precio de un voto?, ¿nos ofrecen el mismo contenido en frascos distintos?. La derecha no se ha movido hacia la izquierda, eso salta a la vista aunque el Ququi y Larrañaga se saquen la corbata en vano empeño por ”acercarse” al pueblo, ¿entonces que le está pasando a la vieja izquierda?, según mi opinión nos movemos en dirección equivocada.

Se que soy reiterativa, pero el fracaso del voto rosado por anular la Ley de Caducidad pego muy fuerte, no entiendo como no hay más gente conmocionada por este resultado nefasto (y eso que somos varios los que sentimos así). ¿No defiende el Frente los derechos de los más débiles?. El único voto que alcancé a emitir antes de irme del país se lo di al partido socialista, luego milité con el MLN y apoyé al MPP y al Fondo Raúl Sendic desde el exterior. Hoy debería estar contenta frente a las perspectivas del futuro político del Uruguay, pero hace tiempo que discrepo con muchas de las decisiones que el progresismo ha tomado, como la no despenalización del aborto o que se sigan mandando tropas y participando en las paradójicamente llamadas misiones de paz, o que el gobierno no haya anulado la ley de la pretensión punitiva del Estado… la lista se alarga.

 

En todo caso a quien más se debe exigir es al propio grupo político, a los compañer@s, tenemos el deber (no solo el derecho) de influir y asegurarnos de que el partido que defendemos y votamos mantenga en alto sus principios que en definitiva deberían ser los propios, los hombres que encabezan ese grupo o partido que apoyamos son los que elegimos para que nos representen y nos defiendan. No deberíamos terminar frente a la situación electoral de tener que elegir el menor de los males o votar en blanco o anulado.

 

Muchos se conforman pensando que si gana el FA (seguramente lo haga), vamos a buscar que nos entreguen la verdad de a puchitos, como en el gobierno de Tabaré y piensan que eso alcanza. Tendremos que buscar esa verdad por caminitos de hormiga, finitos y retorcidos para conseguir apenas migajas de justicia. Ojalá la presión de la ONU y la OEA sirva de algo. Pero ¿y  nosotros?, los uruguayos, ¿nos vamos a conformar con una parte ínfima de lo que nos corresponde?. ¿Qué pasa con las vidas de Valentina, de Macarena, de Amaral, de las madres y de todos los que merecen Justicia ? Si este gobierno es y será nuestro gobierno, el gobierno popular, el del pueblo, ¿cómo no exigirle que deje de jugar a las escondidas en los temas de Derechos Humanos y se la juegue por todos nosotros?

 

No pretendo atacar a nadie, intento comprender lo que nos está pasando y por eso he leído todas las opiniones y los argumentos que han llegado a mis manos y lo seguiré haciendo. Me duele el dolor de gurisas como Mariana porque al volcar en su carta la más pura expresión de dolor y rabia nos están dando una lección de honestidad que quizás no merecemos. Porque con su juventud contradice la teoría falsa de que esto es un asunto de viejos y porque supo multiplicarse junto a otros jóvenes. No me lo contaron, l@s vi poner fuerza y trabajar, l@s vi nuclear gente alrededor de estos principios básicos y fundamentales, me duele el dolor de todas las esperanzas truncas que encuentro en el camino. Pero a la vez me esperanza el saber que vamos a seguir con esta lucha y que confío en ellos.

 

Quisiera saber qué se les va a exigir a quienes sigan gobernando, si nos vamos a conformar con seguir como hasta ahora con argumentos de que esto forma parte del pasado y de que hay que cerrar esta herida poniendo culpas en un cajón y tirando la llave al espacio del olvido,  borrón y cuenta nueva, con el no jodan más con algo que ya pasó y nos impide avanzar, con el argumento de que esto es cosa de viejos, con la teoría de los dos demonios.

 

Me gustaría que cada uno desde su espacio, desde sus creencias y convicciones políticas reflexione respecto a este tema y se plantee que es lo que quieren para el futuro. Quisiera que no dejáramos de levantar la bandera de la Justicia y de la Verdad más allá de los sectores y los dirigentes, porque tenemos derecho a hacerlo y tenemos además un deber concreto con quienes aún buscan respuesta. Se encontraron muchos de los niños secuestrados, se les entregó una verdad a medias con la que tienen que vivir a diario, ¿no vamos a terminar lo que empezamos para entregarles toda la verdad, para exigir que se haga justicia? ¿No vamos a exigir que se investiguen todos los casos y se juzgue a los culpables?

 

Los evoco desde un punto de vista humano, les pido que seamos responsables en ese sentido y que busquemos muy dentro nuestro para sacar la empatía que sé debemos tener y tratar por un instante de ponernos en el lugar de los hij@s, las madres y familiares, ponernos en nuestros propio lugar cuando pensamos en lo que queremos para el futuro de nuestra gente y nuestro país, no se trata solo del pasado, ahora estamos hablando de un futuro sin terrorismo de estado.

 

No pido ni pretendo que nadie deje de votar lo que va a votar, que vote otra cosa o no vote nada, simplemente exhorto a que dentro de lo que uno apoye tenga la coherencia de defender la Verdad y la Justicia, de defender los Derechos Humanos por sobre todas las cosas y de trabajar desde su espacio político o social por ello. A no bajar los brazos estemos dentro o fuera del país y a no conformarnos con migajas y soluciones parche. Seamos críticos. La razón está de nuestro lado y podemos exigirla, no lo digo yo, esta ley fue nombrada inconstitucional por el mismísimo presidente Tabaré Vázquez (que así  y todo la ha conservado), la ONU y la OEA la repudian, entonces ¿qué estamos esperando?

 

A ponerse las pilas uruguayos, a exigir y redoblar!

 

Abrazo

 

Veronika Engler

HOY SIENTO VERGUENZA DE SER URUGUAYO

Déjenme decirles que hoy es un día en el que siento vergüenza de ser uruguayo, porque nosotros, los uruguayos, decidimos el 25 de octubre que debemos seguir teniendo una Ley de Caducidad de la Prensión Punitiva del Estado.

Yo fui hijo de dos presos políticos, soy hijo de dos presos políticos.

Mi padre cayó en junio de 1972, cuando yo tenía nueve años y mis hermanas 10 y 11. En realidad, en la madrugada de ese frío de de junio se los llevaron a los dos, a mis dos padres. No sabía entonces, cuando desperté en mi cama con un soldado dentro de la habitación, que a mi madre la liberarían un par de días después. Esa mañana nos quedamos los tres hermanos en casa de nuestros vecinos, un odontólogo colorado, su maravillosa y solidaria esposa, una familia que simplemente se llevó a tres niños que quedaban solos. A las pocas horas fuimos a la casa de otros amigos de la familia, los Casulo, una gente maravillosa.. No eran de izquierda, eran y siempre fueron, seres humanos, muy humanos.

Mi papá cayó por tupamaro, y estuvo casi ocho años preso antes de ser expulsado del país, junto a todos nosotros, que luego vivimos varios años en el exterior, los que menos estuvimos cinco, mi hermana mayor trece años en total. A mi papá, como era norma, lo torturaron salvajemente, empezando por el cuartel de Minas. ¿Fue eso justificado, porque era tupamaro? En mi opinión no. En mi opinión nada justifica el maltrato de un prisionero, y más cuando quienes lo hacen son quienes han sido elegidos por la sociedad para defendernos. La profesión más repetida en mi familia paterna es la de militar, y mi abuelo paterno fue coronel del Ejército uruguayo. Cuando era chico jugaba con mis primos usando la gorra y el sable reglamentario de mi abuelo, al que no conocí porque murió antes que yo naciera. El hermano de mi padre llegó a coronel, y fueron militares de carrera varios primos de mi padre. Antes de que mi padre cayese preso la profesión de militar era una de las que más me atraía. De gurí nomás, aprendí que una de las cosas más importantes para un militar, para la profesión militar, es el honor. Y estoy convencido que las bestias cobardes que torturaron en esos años a mi padre y a muchos más, no solo se cubrieron de deshonor a sí mismos, sino que además cubrieron de deshonor a la institución a la que pertenecían, cuyo uniforme llevaban. Creo firmemente que esas bestias cobardes, una vez recuperada la democracia, deberían haber sido degradadas y expulsadas de las filas de las Fuerzas Armadas, con deshonor, que sus sables hubiesen sido rotos y sus charreteras e insignias arrancadas, frente a la tropa formada. Creo firmemente que eso habría significado un gesto lleno de honor de los militares de mi país. No fue así, y creo que por ello los militares de mi país eligieron seguir estando cubiertos de deshonor, por cobijar y defender a bestias cobardes.

Casi cuatro años después de que mi padre cayera preso, en 1976, la que cayó nuevamente fue mi mamá. Mi mamá nunca fue tupamara. Era una frenteamplista de las de fierro, de las que hacían en 1971 pizzas todas las noches para vender en el comité del FA en Minas, de las solidarias que siempre tenían un abrazo para quienes sufrían, sin preguntar a qué partido pertenecían. Mi mamá, que era seminválida por una malformación congénita en la cadera, fue torturada salvajemente durante los tres meses que estuvo presa en el cuartel de Minas. Sus hijos fuimos llevados por la familia a Montevideo, cada uno a casa de un tío o tía diferente. Mi mamá perdió 30 quilos de peso en los tres meses que estuvo presa, y pasó de no fumar a fumarse una cajilla diaria de Nevada. El principal torturador del cuartel de Minas en ese año 1976, el capitán Pedro Busó, o Pedro Buzó, vivía a la vuelta de casa. Decían que era cinturón negro de karate, y tenía dos ovejeros alemanes en el fondo de su casa, que daba prácticamente a los fondos de la nuestra.

Pocos días antes de las elecciones del 25 de octubre me encontré en Maldonado con una señora, Nenusa, que se emocionó al verme y saber que soy hijo de mi madre, de “Esthercita”, como le sigue llamando. Mi madre murió el 22 de mayo del año 2004, víctima del cáncer. Nenusa me contó que mi mamá la salvó de caer presa, y quizá de morir, en 1976. Me dijo que en esos años 70 eran muy amigas, y que cuando mi madre era torturada en el cuartel, le preguntaban por “la gorda de la feria”, que mamá sabía que era Nenusa. Mamá, para salvarla, dijo que “la gorda de la feria” era ella misma. Al salir del cuartel, Nenusa le preguntó a mi madre porqué se había echado encima esa responsabilidad, sabiendo que le iba a costar más tortura y prisión. Mi madre (me enteré hace un par de días, porque nunca dijo nada) le dijo: “mis tres hijos estaban con la familia, estaban cuidados; vos no tenías con quién dejar a los cuatro hijos tuyos”.

Lloré cuando Nenusa me contó esa historia, que no conocía, porque mi madre nunca me la contó. Nenusa, luego de hablar con mi madre después de que la soltaran del cuartel, huyó de Minas hacia Maldonado, donde vive todavía.

Mi madre tenía unos ovarios de a diez quilos cada uno, y el valor y coraje de todos los torturadores uruguayos, sumado y multiplicado por un millón, no alcanzaría a una milésima parte del coraje de mi mamá.

No sé qué pasó con quien torturó a mi papá, o a mi mamá, con el capitán Busó o Buzó, y con todos los demás torturadores. Quizá murió, quizá vive en Argentina, quizá vive en Maldonado y es director de una empresa de seguridad, quizá trabaja en lo que sea. No lo sé. Sí sé que ninguno de ellos pasó un solo día en prisión por lo que hicieron. Sí escucho su alegría de la noche del 25 de octubre, su suspiro de alivio.

Y entonces, siento vergüenza de ser uruguayo, por primera vez en mucho tiempo, porque los uruguayos elegimos que esa gente continuara impune. Peor: elegimos no saber sobre dónde están los desaparecidos, elegimos que los hijos no puedan saber qué pasó con sus padres desaparecidos, o con sus hijos desaparecidos, o con sus tíos o tías o amigos o amigas desaparecidos. ¿Con qué derecho?

No creo que este sea un asunto partidario, de que la izquierda esté por la anulación y el resto no. Se trata para mí de tener un país de verdad, un país donde los Derechos Humanos tengan alguna importancia, dónde podamos sentirnos orgullosos de nuestras Fuerzas Armadas, honorables y dignas de ser honradas por todos los ciudadanos. Sé que hubo muchos votos del FA sin la papeleta rosada; sé que hubo muchos votos blancos y colorados que sí la incluyeron.

Hoy no siento orgullo por ser uruguayo. Me daría vergüenza mirar a los ojos a mi madre, si viviera.

 

Raúl Vernengo (rvernengo@gmail.com)

CARTA DE MADRES Y FAMILIARES

Montevideo, noviembre 3 de 2009

 

Queridos amigos:

 

Vayan estas líneas como forma de estar junto a ustedes en un momento difícil, después de la derrota del Sí el domingo pasado. Sin duda fue un golpazo que pega en nuestros corazones, sobre todo en el de los jóvenes que dieron, en esta oportunidad, su primera batalla en el tema. Golpe que afecta negativamente a los derechos humanos y coloca nuevamente a nuestro país en una situación difícil en el plano internacional.

 

Por eso, ante todo y a todos ustedes, queremos decirles que nos llena de satisfacción y alegría por su voluntad de lucha y su esfuerzo; gracias por su afecto, por sus esperanzas. Quisiéramos que estas líneas fueran un verdadero abrazo en estos momentos de desazón y dolor y, también, una invitación a la reflexión.

 

El resultado del 25 de octubre no quiere decir que nuestro pueblo apoye crímenes y criminales. Lejos de esto, en estos veinte años que nos separan de la derrota del “voto verde”, nuestra gente –de miles de maneras- ha demostrado una firme y fina percepción del problema y ha dado su apoyo haciendo esfuerzos constantes, permanentes. Aportes de testimonios, de memoria, de adhesión, a través de miles de actividades, algunas muy visibles como las marchas, otras a nivel local como los homenajes en los barrios o localidades del interior, otras muy silenciosas como los testimonios… *

 

Esos esfuerzos y apoyos de todos estos años, fueron las llaves que permitieron abrir caminos que estaban cerrados y ensanchar la senda de la verdad y la justicia hasta hoy alcanzada. Estas no fueron concedidas graciosamente. Los últimos gobiernos desde el 2000 debieron dar respuestas y algo avanzamos. No lo suficiente, pero avanzamos. Se trata ahora de continuar el camino.

 

No hagamos a la gente culpable de este fracaso .

 

Eso está mal y nos hace mal. Aceptemos de una vez por todas, las complejidades y las particularidades de esta lucha, sus tiempos, la metodología que exige. Saquemos la única conclusión que primariamente se puede sacar: la ciudadanía no estuvo de acuerdo en anular la ley. ¿Por qué? Por razones varias que habrá que analizar, conversar con las personas, pero estemos claro que nada nos habilita a pensar quela mayoría de nuestros compatriotas quiere favorecer a los criminales o comulga con la violación de los derechos humanos.

 

Hoy, como siempre, nuestro reto es trabajar específicamente en relación a la desaparición forzada y sumar fuerzas al trabajo por los derechos humanos, su doctrina, que es reflexionar en torno a cómo se los vive en su integralidad, a cómo se conquistan y se los defiende. Por tanto, a seguir trabajando por nuestra causa, a seguir contribuyendo para que en nuestros corazones y en los de nuestros compatriotas no sólo se conozcan los derechos humanos sino que se vivan con una ética donde no tienen lugar la mezquindad ni la prepotencia.

 

Por ellos, por todos, apretemos los dientes, templemos nuestro espíritu, hay un lugar de trabajo para todos y cada uno de nosotros.

¡Vamos que podemos!

Gracias por todo.

Un abrazo fuerte,

 

Grupo de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos-Desaparecidos.

 

SI NO ANULAS LA LEY NO TE VOTO

SI NO ANULAS LA LEY NO TE VOTO


Ayer escribí una nota para la posta, hoy, hace un rato, después de leer la última entrega, tuve que tirarla a la papelera..Ayer pensaba que lo más importante de todo esto sería el no llevar a Lacalle al gobierno del país. Pensaba que por mucha indignación que sintiéramos, no podíamos nunca poner otra vez a esa gente en el gobierno .Pero hoy después de leer la posta, y sobre todo una nota de una chica que me giró el cerebro unos grados más .mi corazón se agitó .Ella dice  O ANULAN LA LEY DE IMPUNIDAD O NO LOS VOTAMOS. Y dice algo que también me conmovió: tenemos que votar entre uno que violó a mi hija, y otro que también violó a mi hija. Por lo tanto, esta mañana me encuentro en otro lugar distinto al de ayer con respecto al FA

Apoyo el movimiento que propone la rosada para que esto se haga antes de las elecciones como condición inexcusable para votar al Pepe. Sino no hay voto .y chau.

Lo importante es que este movimiento que no es político sino que trabaja en lo moral y ético crezca. De momento se llama "la rosada", pero luego vendrán otros muchos temas por las que habrá que pedir cuentas en serio a los que quieran dirigir el país. Sea quien sea .Si es el frente mejor y si son los otros, entonces la lucha se hará con mucha más fuerza y hasta la muerte .Libertad o muerte.


SI NO ANULAS LA LEY NO TE VOTO

Daniel Irigaray

SI NO ANULAS LA LEY NO TE VOTO

Beatriz Flores Silva - (Publicado en un foro de Facebook )
 
He leído atentamente todos los comentarios vertidos en este grupo, porque tengo inquietudes muy similares a las de la mayoría de ustedes.
Me parece terrible que no haya salido la anulación. Pero no porque no se pueda olvidar ni perdonar. Ni porque uno sea gente que "está en el pasado".
 
Ni tampoco únicamente para avanzar en la búsqueda de los cuerpos de los desaparecidos. Pienso que lo que ocurrió en este país nos ocurrió a todos y fue terrible. Se cometieron crímenes espantosos que están expresamente catalogados por la ley como tales. Y eso necesita, por la salud de toda nuestra sociedad, de un cierre que no ha tenido, ya que se ha querido cerrar la historia a prepo. Entonces no es que uno sea gente que viva en el pasado.
 
A mi por ejemplo no me pasó nada que me obligue a vivir en el pasado, y sin embargo, el cerebro me da para darme cuenta que la existencia de esta ley es la incoherencia más grande del mundo y que una sociedad no puede crecer y desarrollarse sanamente cuando hubo un capitulo tan torpemente cerrado. O sea que para mi el tema va por el bien de todos los uruguayos, incluso de los que aun no nacieron.
 
Desde que existe esta ley vivimos en un país sin lógica, en un país sin dignidad. Y eso para mi es aun mas importante que los casos puntuales y tan terriblemente dolorosos de los familiares de desaparecidos.
 
Yo no soy familiar, ni desaparecida, y sin embargo me resulta intolerable ver que la ley de todos no se aplica, porque UN PUÑADO de personas, quien sabe con qué intereses, decidió que en estos casos (delitos cometidos por los militares y cómplices durante la represión pre y durante la dictadura) no había que aplicarla.
 
Entonces si yo salgo a la esquina y mato a una persona, voy presa no se cuantos años, pero si un militar mató salvajemente en sesiones de tortura a una persona, no es delito.
 
Para cualquier ser sensato, esto es una ABERRACIÓN total. Y cualquier ser inteligente que diga lo contrario es porque está siendo movido quien sabe por qué intereses, que ni siquiera me ocupo aquí de juzgar, porque no me interesa.
 
PORQUE NO HAY INTERÉS QUE VALGA MAS que la salud de nuestra sociedad toda. Y ES UNA ILUSIÓN TOTAL PENSAR QUE esto se va a finiquitar porque unos cuantos crearon una ley totalmente aberrante.
 
Entonces, me interesa analizar el tema comentado por varios de que seria antidemocrático que el parlamento anule lo que el pueblo no anuló.
Que yo sepa al parlamento lo eligió el pueblo y le otorga con ello potestades, entre las cuales por ejemplo estaría la de anular esta ley infame.
 
Quiere decir que se trata de dos mecanismos diferentes: la ley se puede anular por plebiscito o por voto parlamentario, tal como lo aclarara el Dr López Goldaracena. ( www.nuncamas-uy.org/Caducidad.doc)
 
Y ninguno de los dos es mas democrático que el otro, y el hecho de que se intente uno primero no invalida al otro. Justamente, los mecanismos democráticos tienen la virtud de poder intentarse todos, en el orden que sea, salvo que en algún lado la Constitución indique que hay alguna limitación, lo que no es el caso.
 
Se intentó que con la mayoría parlamentaria del Frente, se anulara parlamentariamente, pero eso no tuvo andamiento por las razones que todos conocemos: el Frente no le dio prioridad a este tema, ni consiguió tener una voz coherente con lo que debía haber sido su política.
 
Es normal entonces que se haya intentado el plebiscito. Al no salir el plebiscito (por un milímetro, verdad?), se pueden seguir intentando los otros mecanismos, es decir, el parlamento. No hay nada que diga que los mecanismos se agotan, o si? O sea que, aclarémoslo de una vez por todas, la idea de este foro es totalmente correcta, y el que diga que es antidemocrático, es cualquiera.
 
La democracia es un sistema imperfecto, que hace que por ejemplo se haya llevado a cabo la elección, siendo que el mensaje de la campaña por la anulación no fuera difundido a la hora convenida, sino cuando todo el mundo ya estaba durmiendo. Ese es sólo un detalle que muestra una de las imperfecciones de la democracia. O sea que no se puede considerar el 48% como una cifra inamovible, como si la gente hubiera nacido con la papeleta del SI, o no.
 
Hubo mil factores que incidieron seguramente en que la gente en el cuarto secreto pusiera o no pusiera la papeleta, y no todos esos factores tienen que ver con la parte cristalina del mundo. Hay intereses creados, hay actitudes políticas, hay montos de dinero para una campaña, hay desinformaciones. Todo eso incide y hace que en un momento indicado, la gente tome decisiones que luego son contabilizadas por la corte electoral y al final da un numero determinado, frío, en este caso el 48%. Pero si tal persona que no votó por el SI, hubiera pasado 5 minutos después delante de su televisor y hubiera visto tal propaganda que no vio y en cambio vio la contraria, tal vez hubiera votado otra cosa. Y viceversa, para ser totalmente justos. Es decir si el plebiscito fuera hoy el porcentaje no sería exactamente igual , seguramente.
 
O por ejemplo, si hubiera existido la papeleta del NO, y la obligatoriedad de votar entre el SI y el NO, tal vez los resultados hubieran sido diferentes. Por qué lo de las papeletas fue así, debe de haber algún motivo que no necesariamente es brillante, y tal vez haya que pensar para futuros plebiscitos, sobre el tema que fuera, en cambiar este sistema.
 
Quiere decir que ante un tema tan importante, que toca a una sociedad toda, que lo quiera o no lo quiera, porque lo que pasó, pasó, no veo por qué habría que detenerse ante el no funcionamiento de un mecanismo que no necesariamente es perfecto.
 
Pretendo decir con todo esto que yo apoyo totalmente la iniciativa de la creadora del grupo de querer ahora que el parlamento utilice sus atribuciones para anular esta cosa impresentable.
 
El problema es que eso ha sido inviable hasta ahora, ya que dentro del grupo mayoritario parlamentario no se llegó a un consenso que tomara este tema como prioritario. Lo que no quiere decir que mañana no llegue a ese consenso. Pero mañana, si es después del 15-2, ya no hay tal mayoría. Si la hubiera habido, no habría segunda vuelta.
 
Estamos entonces ante un parlamento que no quiso aunque podía, y uno que seguramente no pueda incluso aunque lo quisiera. En cambio, entre ahora y el 15-2, estamos ante un parlamento que todavía podría, pero que muy posiblemente siga sin querer. Salvo que haya algo que le haga cambiar de opinión.
 
Honestamente, no creo que las acciones mencionadas en este foro (marcha del 20-11, rodear el palacio acampando, etc....), por mas loables que sean (razón por la cual también las apoyo), conmuevan a nadie de la forma contundente que se necesitaría para lograr el objetivo (puesto que no los han conmovido hasta ahora). No estoy diciendo que no se hagan, sino que no alcanzan.
 
Yo creo que se necesita una acción cuyo nivel de presión sea mayor que ese, pero que continúe siendo pacífica. Entonces: qué poder tenemos los que pensamos que hay que anular la ley? Hoy por hoy, el más visible es que pese a ser solo el 48%, somos una cantidad impresionante igual. Y también sabemos que la elección del 29-11 puede estar muy peleada, siendo que hay empate técnico entre gobierno y oposición.
 
Cada voto cuenta desesperadamente, para unos y para otros. Si fueran acciones en bolsa, estarían carísimas....! Y creo que esa puede ser nuestra ÚNICA fuerza. El darle a este tema suficiente prioridad como para decirnos: es algo que va más allá de una elección, es una cuestión moral en la cual no hay que ceder. Pero no por rencor, sino por salud. Es por un futuro sano y no por amor a revolver el pasado.
 
Me parece que si el Frente hubiera hecho de este tema un tema de su campaña, el plebiscito hubiera salido. Y que si no lo hizo, fue porque fue cediendo, tanto en definitiva como cedieron en el 86 los que crearon esta ley. Y para mi es igual de inmoral.
 
Y no me importa ni pensar en las diferencias que puede tener un gobierno u otro, porque ambos habrían cedido ante esta cuestión moral que para mi es demasiado fundamental. Cedido por los motivos que fueran, no me importan. Es como si yo ahora tuviera que elegir entre un candidato que hubiera violado a mi hija y otro candidato que también la hubiera violado. Solo que mucho peor, porque aquí no se trata de mi hija y de mi interés personal de madre de mi hija, sino que se trata de una sociedad entera que fue traicionada, y eso agrava la cosa al punto de lo imposible.
 
Entonces, ya que todos esos intereses y motivos pudieron más que los criterios morales fundamentales, por qué habría yo de regalar mi voto tan gentilmente al Frente Amplio?
 
Por qué no puedo decir que los criterios morales que siempre nos rigieron como nación deben ser recuperados y que yo quiero negociar mi voto con el que me reconozca como persona que lucho por eso. Y no que nos ignore a todos porque igual es una causa que no mueve la economía del país, u otros temas. Yo no creo que se deba ignorar a 1.200.000 personas!
 
Y creo que hoy por hoy ese 1.200.000 personas tienen un solo medio para que se les escuche: No votar al Frente el 29-11 si no se anula la ley antes de la elección. Para mi esto es objetivo. No hay otro medio. Ninguna otra cosa va a servir para nada.

Ahora bien, comprendo que hay gente que al leer esto ponga el grito en el cielo, por el riesgo que significa de que no salga entonces electo el Frente Amplio. Leí por alguna parte que si salen los blancos, liberan a los que ya están presos. Inclusive aunque pudieran hacerlo, no me conmueve que si no hay una medida general de juzgar a todo el que cometiera delitos, además saquen o no a Bordaberry de su prisión domiciliaria, que no parece de por sí muy "prisión", honestamente.
 
Si se reúnen 50000 personas que piensen como yo, y que decidan no votar al Frente si no sale la anulación por parlamento, podemos en efecto ser los que decidamos esta elección. Es decir concretamente serían votos que el Frente perdería, y en cambio no perdería ningún voto si anulara la ley de caducidad......
 
Entonces, si no los quiere perder tiene que atender a las necesidades de una fuerza política informal que se habría creado para hacer valer sus criterios morales más elementales. Como se deben atender las presiones de todas las fuerzas que conforman una coalición, y que muchas veces son mucho menos morales que lo que yo planteo.
 
Si juntamos suficiente gente que piensa lo mismo, se puede ejercer una presión real importante, que el presionado tiene toda la libertad del mundo de considerar o no, como en el resto del juego político del país. En el marco legal planteado por las reglas de la democracia.
 
Si no existieran fuertes presiones en todas partes, por qué entonces el Frente no habría votado ya la anulación de la ley?
 
El Frente tendría así la opción de considerar o no los deseos de 1-200.000 personas que ahora está ignorando solapadamente detrás del juego del resultado del 25-10. Y nosotros tenemos la opción de priorizar o no este tema por encima del resultado de la elección nacional. Y eso es decisión libre de cada uno. Pero que el que no lo priorice, después no se queje.....! Y se haga responsable de su decisión.
 
Yo convoco a los que sí lo priorizan , a que se reúnan para ejercer entonces una presión real y concreta: "si no anulás la ley, no te voto" Y los invito a crear un grupo así, con estas finalidades, y tal vez con ese lema por título.
 
Como verán en Facebook, los grupos con estos temas están llegando a un número de personas increíble. El grupo "YO TAMPOCO PUEDO CREER QUE NO SE HAYA ANULADO LA LEY DE CADUCIDAD" ya tiene casi 50000 personas!.
 
EL 20 DE NOVIEMBRE  TODOS A PLAZA LIBERTAD!!
 
Beatriz Flores Silva
COMCOSUR MUJER 212 - 04/11/2009

COMUNICADO

LA COORDINACIÓN DE VECINOS POR LA ANULACIÓN DE LA LEY DE IMPUNIDAD AL PUEBLO URUGUAYO
 
Poco más de 2 meses antes del 25 de octubre de 2009, vecinas y vecinos de diversos barrios de Montevideo, nos fuimos autoconvocando y nucleando en la Coordinación de Vecinos por la Anulación de la Ley de Impunidad, ante la ausencia de organización y propaganda que pusiera el plebiscito por dicha anulación en la consideración popular, a pesar de que formalmente existía una “Coordinadora Nacional por la Nulidad de la Ley de Caducidad” integrada por el PIT-CNT, gremios estudiantiles, cooperativistas, organizaciones por los Derechos Humanos, grupos políticos integrantes del Frente Amplio y otras organizaciones.
 
Desde entonces, la tarea principal de la Coordinación de Vecinos fue la de confeccionar y difundir lo más ampliamente posible material informativo y propagandístico acerca de la significación de la Ley de Impunidad y de la importancia de su anulación, poniéndonos en contacto con la “Coordinadora Nacional” para obtener materiales de difusión y papeletas rosadas por el SÍ para repartir en la calle.
 
Realizamos miles de pintadas de muros, volanteadas, pegatinas, balconeras, pasacalles, pins, etc.,etc., todo ello costeado con aportes solidarios de muchísima gente y llevado a cabo en forma militante, prescindiéndose por completo de mano de obra contratada. Participaron de estas actividades alrededor de 500 vecinas y vecinos, reuniéndonos semanalmente en distintos barrios para planificar y organizar las tareas.
 
El sábado 17 de octubre, Montevideo amaneció en todas partes con muros cubiertos por el SÍ rosado pintados por la Coordinación de Vecinos. Hasta ese día, no hubo en la calle otra propaganda que no fuera la de los vecinos y en más de una oportunidad ella era borrada para colocar propaganda electoral de los grupos políticos que ni mencionaban el plebiscito por la anulación de la Ley de Impunidad. En la prensa grande escrita, radial y televisiva, tampoco existían menciones a la rosada ni siquiera entremezclada con propaganda partidaria, a excepción de tres spots que aparecieron a último momento, y algunos de la “Coordinadora Nacional” llamando a ponerle “color a tu voto”.
 
Nuestra última pintada de muros fue en la noche del 22 de octubre, no sin incidentes con grupos que trataban de blanquearlos para realizar pintadas partidarias propias indiferentes al SÍ rosado, nuevamente.
 
En los actos partidarios finales previos a la veda publicitaria, tampoco estuvo la rosada, siendo mencionada en las encuestas recién en la última semana.
 
Hoy, cuando los escrutinios van revelando detalles de la votación del 25 de octubre, vemos cómo decenas de miles de ciudadanos votantes del Frente Amplio, no colocaron la papeleta rosada.
 
Vemos también que lo que hubo no es solamente omisión de dirigentes y grupos políticos y ocultamiento total de la prensa grande; hubo, además, un boicot organizado contra la anulación de la Ley de Impunidad. Un boicot para que esta ley cobarde siga vigente.
 
Estos son los hechos indiscutibles que hay que denunciar, y hay que hacerlo sin dejar de resaltar un contraste que enaltece y dignifica a nuestro pueblo: aun en estas condiciones de desinformación y sabotaje, UN MILLÓN CIENTOCINCO MIL ORIENTALES CONDENAMOS LA LEY DE IMPUNIDAD y dejamos un claro mensaje de aliento y de firme voluntad de seguir peleando por verdad y justicia, a pesar de lo que muchos -muchísimos- sienten legítimamente como una verdadera traición.
 
Otro motivo para seguir luchando es que es falso que todos los que no votaron la rosada, hayan votado a favor de la Ley de Impunidad. No existió un mecanismo de voto que permitiera expresarse claramente a los que la apoyan y a los que se abstuvieron. No es cierto que el 52% que no votó el SÍ, haya ratificado lo que fuera ratificado en 1989 a través del terrorismo de Estado y que hoy no pudo ser anulado gracias al engaño y la estafa a nuestro pueblo.
 
¡Ni olvido ni perdón! ¡La pelea por verdad y justicia sigue con ley de impunidad o sin ella, en los barrios, en el sindicato, en el pueblo, en las calles!!!.
 
La Coordinación de Vecinos seguirá reuniéndose y organizándose para que cada oriental tenga su lugar en esta digna pelea contra la impunidad de ayer, la de hoy y la de siempre. El próximo encuentro será el sábado 14 de noviembre a las 18 horas en el local de la Federación de la Carne, en Grecia 3381 casi Holanda, en la Villa del Cerro.
 
Coordinación de Vecinos por la anulación de la Ley de Impunidad,
Montevideo, noviembre de 2009 (e-mail: coordinaciondevecinos@gmail.com)

VOTO ROSADO UNA DERROTA SIN PADRES?

Al mediodía del lunes 26, la Corte Electoral informaba que la papeleta por la anulación de la ley de impunidad había logrado algo así como un punto porcentual menos que los votos obtenidos por el oficialismo (48,2 a 47,36 por ciento). El Frente Amplio fue el único partido que, en las declaraciones, se había pronunciado a favor del plebiscito, después de muchas vacilaciones.

A lo largo de la cobertura televisiva del escrutinio, se veían numerosos votos por los principales candidatos opositores al Frente Amplio, el colorado Pedro Bordaberry y el blanco Luis Alberto Lacalle, que se habían pronunciado al mismo tiempo por la anulación de la Ley de Caducidad. Y tambén unos cuantos sufragios frenteamplistas que no incluían la papeleta rosada. Observadores de partidos hicieron notar este lunes, en mensaje a programas de radio y portales de noticias, que les sorprendía la cantidad de votos por la lista 609, la de la "barra" del candidato frenteamplista José Mujica, que no se pronunciaban por el plebiscito.

Eso tiene dos interpretaciones posibles: o los votantes del Movimiento de Participación Popular --el sector frenteamplista que más se opuso a la campaña por la anulación, junto con la CAP-L de Eleuterio Fernández Huidobro-- se tomaron el trabajo de sacar la boleta rosada de los sobres o, directamente, sus militantes no la ensobraron.

Mientras, Mujica hizo bien poco a lo largo de la campaña electoral para alentar la anulación. Los medios de comunicación, que cubrieron con mucha amplitud sus actividades, no dieron cuenta de ninguna mención en ningún discurso a una cuestión tan trascendente. No dijo una palabra en el acto final en 18 de julio, cuyo elefantiásico estrado había distorsionado en la noche anterior la marcha por la anulación. Danilo Astori, su compañero de fórmula, sí se refirió al voto rosado en su discurso.

Ninguno de los dos fueron a la marcha del martes 20. Se excusaron en "problemas de agenda", según informó Telemundo 12 en la ocasión.

Las diversas listas frenteamplistas no hicieron una gran campaña por la anulación , con escasas excepciones entre las que se destacan la 99000 de Rafael Michelini y la 1001 del Partido Comunista y el Frente Izquierda de Liberación. La Coordinadora por la Nulidad recibió algún dinero del Frente para su campaña en medios masivos. Pero no se notó. Se ve que tenían apostados todos los chanchos a las elecciones nacionales y no al plebiscito.

O sea que esos menos de tres puntos porcentuales escasos que faltaron para desterrar la ley de impunidad del derecho uruguayo podrían haberse encontrado con mucha facilidad entre los frenteamplistas que no votaron la anulación. Pero que no contaron con un liderazgo que comunicara con claridad lo que las declaraciones del Congreso, los comités de base y los partidos aseguraban.

Por eso puede hacerse una lectura ponciopilática de lo que dijeron al respecto los candidatos frenteamplistas anoche, en el NH Columbia, ante la consulta de Natalia Uval, de La Diaria:

José Mujica: "Considero que la lucha por los plebiscitos quedó un tanto opacada por la disputa de carácter político. No soy partidario de poner plebiscitos junto a las elecciones. Esta ha sido la causa fundamental que ha determinado este resultado." (¿Cómo? ¿La disputa electoral "opacó"? ¿Y él, que fue el candidato más votado, no pudo hacer nada al respecto?)

Danilo Astori: "Es la voluntad del pueblo uruguayo. Tenemos que aceptar con serenidad la decisión que ha tomado la sociedad. Yo creo que cuando se toma una decisión que no condice o no coincide con la voluntad que hubiéramos tenido al respecto nos tiene que dar la tranquilidad de que es un pronunciamiento democrático." (Nótese el uso del pretérito pluscuamperfecto subjuntivo del verbo tener, que deja en el cono de ambigüedad el deseo real del candidato. Y recuérdese que durante buena parte del periodo Astori se resistió a todos los intentos de anulación de la Ley de Caducidad. También el presidente Tabaré Vázquez)

La pelota está de la cancha de los legisladores frenteamplistas. Luego de promover la anulación, ¿la concretarán en el parlamento? La mitad menos un poquito de los uruguayos están esperando una respuesta que los rescate de la depresión profunda.

Marcelo Jelen (La Diaria)